Este jueves, la magnitud de la destrucción sigue siendo difícil de evaluar. Cientos de personas continúan desaparecidas en Nepal y China, después de que el día anterior torrentes de agua y lodo arrasaran varios valles del Himalaya, dejando a algunas comunidades incomunicadas del resto del mundo.

Una región especialmente vulnerable

El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó el miércoles su solidaridad con las víctimas y sus familias. La tragedia golpea a una región que ya ha sufrido en repetidas ocasiones los efectos de fenómenos naturales mortales.

En abril de 2015, un terremoto de magnitud 7,8 dejó más de 8800 muertos en Nepal y devastó numerosas comunidades de montaña. En octubre de 2025, las lluvias torrenciales volvieron a provocar inundaciones y deslizamientos de tierra en el este y el centro del país, afectando a más de 30.000 personas.

Estas nuevas inundaciones se producen mientras la ONU advierte del rápido aumento de los riesgos asociados a los fenómenos extremos. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) estima que el mundo podría sufrir 560 desastres de mediana o gran magnitud al año de aquí a 2030.

“Se prevé que el número de desastres en todo el mundo aumente un 40% entre 2015 y 2030, como consecuencia del cambio climático y de una subestimación sistemática de los riesgos”, advierte el organismo.

Según la UNDRR, su coste real ya ascendería a 2290 millones de dólares al año si, además de los daños directamente contabilizados, se tienen en cuenta los efectos indirectos y los daños causados a los ecosistemas. En el Himalaya, donde las poblaciones viven al pie de los glaciares, en laderas inestables y en valles de difícil acceso, los acontecimientos de esta semana ponen de manifiesto de forma dramática esta vulnerabilidad.

En Nepal, al menos 359 personas han muerto y cientos siguen desaparecidas, según la policía. En China, cientos de personas también continúan desaparecidas y se han confirmado al menos tres muertes. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan, por lo que estas cifras podrían cambiar rápidamente. La oficina de las Naciones Unidas en el país informó de un número importante de víctimas y daños en la región autónoma del Tíbet. En Nepal, los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading figuran entre los más afectados, con familias desplazadas y servicios esenciales interrumpidos.

El Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas (CERF) ha desbloqueado una primera partida de dos millones de dólares “para salvar vidas mediante atención médica de emergencia, refugios y agua”, anunció en X Tom Fletcher, responsable de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU para las operaciones de socorro de emergencia. 

Fletcher también mantiene contacto con las autoridades nepalíes y chinas y con los equipos de las Naciones Unidas en la región. Este jueves se reunió, entre otros, con el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, a quien ofreció el apoyo de la ONU y trasladó sus condolencias.

Por su parte, la oficina de la ONU en Nepal indicó que “los organismos de las Naciones Unidas están desplegados en las zonas afectadas con alimentos, suministros médicos y equipos de emergencia para apoyar la respuesta liderada por el Gobierno, y están preparados para hacer más”.

Valles incomunicados

El distrito de Rasuwa, situado a unos 80 kilómetros al norte de Katmandú, ha sido uno de los más afectados. Entre las localidades damnificadas figuran Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Esta última se encuentra a las puertas del valle de Langtang, frecuentado por excursionistas, montañeros y peregrinos.

El desprendimiento de un glaciar a gran altitud figura entre las posibles causas de las inundaciones que arrasaron viviendas, carreteras y puentes. Sin embargo, aún deben esclarecerse las circunstancias exactas de la catástrofe.

Una de las dificultades inmediatas consiste precisamente en evaluar su magnitud. Los equipos de rescate deben llegar hasta comunidades que han quedado inaccesibles por carretera, mientras las Naciones Unidas analizan imágenes de satélite de las zonas afectadas para localizar los daños y orientar las operaciones. Las dificultades de acceso, los cortes de comunicaciones y las limitaciones logísticas complican las labores de rescate. Dado que numerosas carreteras y varios puentes han quedado destruidos, gran parte de las operaciones debe realizarse ahora por vía aérea.

Las consecuencias son especialmente graves para los niños: según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), al menos 17.000 niños se han visto afectados en Nepal. En las zonas inundadas, las familias han perdido sus viviendas, el acceso al agua y la atención sanitaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enviado equipos sanitarios de emergencia con medicamentos y material suficiente para proporcionar atención básica a 10.000 personas. También se han enviado seis tiendas de campaña multiusos para mantener los servicios de salud allí donde las infraestructuras han resultado dañadas.

“Estos suministros están destinados a apoyar a los profesionales sanitarios que se encuentran en primera línea y que continúan prestando atención esencial y respondiendo a las necesidades sanitarias inmediatas de las poblaciones afectadas”, explicó la OMS.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y UNICEF también tenían previsto comenzar este jueves a desplegar personal y camiones cargados con equipos de emergencia.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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