Carreteras dañadas, servicios interrumpidos y la actividad militar en curso siguen poniendo en riesgo a los civiles en el sur del Líbano, mientras se perpetúan los ataques entre las fuerzas israelíes y Hezbolá, según la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en el país (UNIFIL).

Tras los informes sobre ataques con drones de Hezbolá y los bombardeos israelíes de represalia del miércoles y jueves, UNIFIL insta a la moderación y a un renovado compromiso político para evitar una nueva escalada de las hostilidades.

Kandice Ardiel, portavoz de la misión, declaró a Noticias ONU que el impacto del conflicto sigue sintiéndose en todo el sur del Líbano y a lo largo de la llamada Línea Azul.

UNIFIL insta a todas las partes a cumplir la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, el acuerdo de 2006 destinado a poner fin a las hostilidades entre Israel y Hezbolá, y a utilizar los mecanismos existentes para reducir las tensiones.

“No es del interés de nadie continuar por la vía militar”, declaró Ardiel. “La única solución para esto es política y diplomática”.

Aunque la violencia ha disminuido en comparación con los meses anteriores, UNIFIL ha observado un aumento de la actividad militar dentro de su zona de operaciones, incluidos movimientos logísticos, demoliciones y lanzamientos de proyectiles.

La misión sigue vigilando de cerca los acontecimientos y denunciando las violaciones, advirtiendo de que la reanudación de la actividad militar corre el riesgo de socavar la frágil estabilidad alcanzada en los últimos meses.

La magnitud de los daños perjudica a los civiles

UNIFIL sigue preocupada por la magnitud de la destrucción en varias zonas del sur del Líbano. Varias aldeas y barrios han sufrido graves daños que han afectado a viviendas, carreteras e infraestructuras civiles.

La destrucción también ha restringido el movimiento de los residentes, muchos de los cuales tienen dificultades para viajar entre aldeas y acceder a servicios esenciales. Las organizaciones humanitarias y los cascos azules se han enfrentado a desafíos logísticos similares en el desarrollo de su trabajo.

Los cascos azules apoyan la seguridad en la zona y garantizan el acceso humanitario siempre que es posible.

Aunque los cascos azules siguen desempeñando su mandato, se han enfrentado a retrasos ocasionales en los puntos de control militares israelíes a lo largo de la carretera costera que une el cuartel general de UNIFIL en Naqoura con Beirut.

“Los cascos azules tienen libertad de movimiento, y cualquier interrupción es una preocupación para nosotros”, afirmó Ardiel.

La solución política sigue siendo esencial

Con el mandato de UNIFIL a punto de expirar a finales de este año, la ONU sigue preocupada por el impacto potencial que podría tener un vacío de seguridad tras su partida.

En una carta publicada en junio, el Secretario General de la ONU, António Guterres, esbozó opciones para aplicar la resolución 1701 sin la presencia de la UNIFIL, todas las cuales implican una presencia continua de la ONU, aunque más reducida, sobre el terreno para vigilar la Línea Azul, además de una Oficina Política de la ONU (UNSCOL) reforzada para promover la paz y coordinar los esfuerzos de la ONU.

UNIFIL sigue subrayando que no se puede lograr una solución duradera únicamente por medios militares. La misión insta a ambas partes a retomar el diálogo y aplicar medidas que puedan restablecer la seguridad y la estabilidad para las comunidades a ambos lados de la Línea Azul.

Los esfuerzos de ayuda se ven obstaculizados

En el frente humanitario, UNIFIL, en coordinación con la OCHA, facilitó misiones humanitarias para llegar a los más necesitados.

Desde que estalló el conflicto entre Hezbolá e Israel en marzo, 900.000 personas han recibido al menos una ronda de asistencia en efectivo de emergencia, según el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric.

Al mismo tiempo, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas, pero los fondos disponibles son insuficientes para satisfacerlas, señaló, observando que el llamamiento de emergencia de seis meses, que requiere casi 640 millones de dólares para apoyar a las personas afectadas por la escalada de los combates, finaliza en solo cuatro días y sigue estando financiado solo a la mitad.

“Hacemos un llamamiento para que se respete plenamente el derecho internacional humanitario, la protección de los civiles, la protección de las infraestructuras civiles, la protección de los trabajadores humanitarios y de nuestros cascos azules, al tiempo que subrayamos que el apoyo humanitario sostenido es esencial para satisfacer las necesidades de las comunidades afectadas por las hostilidades en curso”, declaró.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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