Las fuerzas de seguridad israelíes desplazaron por la fuerza a toda la población palestina de tres campamentos de refugiados en la Cisjordania ocupada a principios de 2025 y continúan impidiendo su regreso, en violación del derecho internacional, denuncia este viernes un nuevo informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La operación militar israelí “Muro de Hierro”, lanzada en enero de 2025 y aún en curso, ha causado la muerte de civiles, destruido o dañado cientos de viviendas y afectado infraestructuras esenciales, según el informe.

Las fuerzas israelíes también cortaron o interrumpieron el acceso al agua y la electricidad, obstaculizaron la llegada de ayuda humanitaria y llevaron a cabo operaciones puerta a puerta para obligar a los habitantes de los campamentos de Yenín, Nur Shams y Tulkarem a abandonar sus hogares.

“La forma en que se llevó a cabo la operación sugiere que su objetivo era expulsar al mayor número posible de palestinos y dar paso a más asentamientos israelíes ilegales, violando una vez más el derecho internacional”, declaró el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

Ya no habrá campamentos de refugiados

Pocos días después del inicio de la operación “Muro de Hierro”, las fuerzas israelíes consolidaron su control sobre los tres campamentos y desplazaron por la fuerza a todos sus habitantes, señala el informe.

La destrucción fue considerable. En octubre de 2025, más de la mitad de las edificaciones del campamento de Yenín habían sido destruidas o dañadas, frente al 48% en Nur Shams y el 36% en Tulkarem.

Estos tres forman parte de los 19 campamentos de refugiados palestinos establecidos en Cisjordania tras la Nakba de 1948 y administrados por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

Según la Oficina del Alto Comisionado, la destrucción estuvo acompañada de un desplazamiento prolongado y de medidas destinadas a impedir que los habitantes regresaran a sus hogares.

Palestinos desplazados dijeron a los servicios del Alto Comisionado que oficiales israelíes les habrían declarado, entre otras cosas, que “ya no habrá campamentos de refugiados” y que debían “irse todos a Jordania”.

El 23 de febrero de 2025, el ministro de Defensa israelí ordenó al Ejército mantener sus posiciones en los tres campamentos y declaró que las personas desplazadas no podrían regresar.

En julio de 2026, más de 33.000 refugiados palestinos originarios de estos tres campamentos seguían desplazados por la fuerza, según la UNRWA.

El espectro del traslado forzoso

ONU Derechos Humanos considera que la magnitud, la duración y el carácter sistemático de los desplazamientos provocados por la operación “Muro de Hierro” suscitan serias preocupaciones sobre la posible comisión del crimen de lesa humanidad de traslado forzoso.

El uso de ataques aéreos, excavadoras blindadas y explosiones controladas para hacer inhabitables los campamentos, desplazar a sus habitantes e impedir su regreso, cuando no esté justificado por una necesidad militar imperiosa, contraviene el derecho internacional, subraya el informe.

Estas prácticas también podrían constituir una forma de castigo colectivo y hacen temer una “posible limpieza étnica”, advierte la Oficina.

102 palestinos muertos, entre ellos 21 niños

La operación también ha dejado un elevado número de víctimas. Unos 102 palestinos, entre ellos 21 niños, fueron asesinados por las fuerzas israelíes durante el período cubierto por el informe. Estas muertes representan el 46% del total de palestinos asesinados por las fuerzas israelíes en Cisjordania durante ese período.

La Oficina destaca, en particular, el uso de ataques aéreos, drones armados y proyectiles explosivos, medios militares concebidos para los campos de batalla y no para operaciones de mantenimiento del orden.

En varios casos examinados por los investigadores de la ONU, las víctimas no parecían representar ninguna amenaza inminente.

Las autoridades israelíes, por su parte, sostienen que las personas asesinadas eran “terroristas”. Sin embargo, el informe señala casos que plantean serias dudas sobre las circunstancias de algunas de estas muertes.

Cita, en particular, el caso de Shalabi, embarazada de ocho meses, que murió por disparos. Una investigación interna israelí habría concluido que fue abatida porque miraba al suelo de una manera considerada sospechosa.

La Oficina también informa de que, según algunas fuentes, las reglas de enfrentamiento se habrían flexibilizado, permitiendo el uso de munición real contra personas sospechosas de “manipular el suelo”, ante la posibilidad de que estuvieran ocultando explosivos.

Para Volker Türk, estos hechos deben ser objeto de investigaciones independientes y exhaustivas, y los presuntos responsables de violaciones del derecho internacional deben rendir cuentas.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

To submit your press release: (https://www.globaldiasporanews.com/pr).

To advertise on Global Diaspora News: (www.globaldiasporanews.com/ads).

Sign up to Global Diaspora News newsletter (https://www.globaldiasporanews.com/newsletter/) to start receiving updates and opportunities directly in your email inbox for free.