Las estadísticas oficiales son un bien público esencial para el funcionamiento de las sociedades y de la democracia, y disponer de datos fiables resulta indispensable para diseñar políticas capaces de responder a los principales desafíos económicos, sociales y ambientales de América Latina y el Caribe, destacó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La importancia de contar con información de calidad fue uno de los principales mensajes de la vigesimoquinta reunión del Comité Ejecutivo de la Conferencia Estadística de las Américas, celebrada esta semana en Santiago de Chile. El encuentro reúne a autoridades de la región para analizar cómo mejorar la producción de estadísticas oficiales, fortalecer las capacidades de los sistemas nacionales y avanzar en ámbitos como las encuestas de hogares.
El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, vinculó directamente la calidad de los datos con la capacidad de los Estados para comprender sus problemas y actuar sobre ellos. “Sin datos de calidad no hay diagnósticos sólidos, no hay evaluación y no hay rendición de cuentas”, afirmó.
El responsable de la CEPAL puso como ejemplo la informalidad laboral, uno de los grandes desafíos de América Latina y el Caribe. Para comprender sus distintas dimensiones y desarrollar políticas de formalización productiva, explicó, se necesitan instrumentos estadísticos que produzcan información de calidad, periódica y comparable. Pero el mismo principio se extiende a muchos otros ámbitos de las políticas públicas.
Desde los cuidados hasta el cambio climático
“No hay buena política de desarrollo productivo sin estadísticas económicas y empresariales sólidas; no hay políticas de cuidados efectivas sin encuestas de uso del tiempo; no hay políticas climáticas en la escala necesaria sin sólidas cuentas ambientales; no hay política social bien focalizada sin datos desagregados”, señaló Salazar-Xirinachs.
Los ejemplos muestran cómo decisiones que afectan directamente a la vida cotidiana dependen de información que permita saber qué está ocurriendo y a quién afecta. Las encuestas de hogares, por ejemplo, constituyen uno de los principales instrumentos para producir estadísticas oficiales y son precisamente uno de los temas que los países analizan durante la reunión regional.
La necesidad de fortalecer estos sistemas adquiere también relevancia ante los esfuerzos internacionales por encontrar nuevas formas de medir el progreso. En mayo, un grupo de expertos convocado por el Secretario General de las Naciones Unidas propuso 31 indicadores agrupados en cuatro grandes áreas: bienestar, equidad e inclusión, sostenibilidad y resiliencia, y principios fundamentales como la paz, los derechos humanos y el cuidado del planeta.
Durante 2026 y 2027, los gobiernos deberán determinar qué parte de esas propuestas puede traducirse en compromisos concretos. Sin embargo, convertir una idea como “bienestar” o “sostenibilidad” en algo que pueda medirse de manera periódica y comparable exige resolver cuestiones muy concretas: qué se medirá, con qué fuentes, cada cuánto tiempo y con qué nivel de desagregación.
Salazar-Xirinachs pidió por ello que América Latina y el Caribe participe activamente en esa discusión y recordó que las capacidades estadísticas varían considerablemente entre países. El objetivo es que la región pueda llegar al debate internacional con una posición propia, pero también con capacidad para producir efectivamente la información que finalmente se acuerde medir.
Datos fiables frente a una crisis de confianza
El director técnico del Instituto Nacional de Estadística de Uruguay, Marcelo Bisogno, destacó otro aspecto del trabajo estadístico: su relación con la confianza de la ciudadanía en las instituciones. “Vivimos en una era en la que la verdad misma está en disputa”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo, “un dato confiable, producido con independencia, rigor y transparencia no es solo un insumo técnico, es un acto de defensa de la confianza pública”. Bisogno destacó también la cooperación existente entre los sistemas estadísticos de América Latina y el Caribe como un activo que los países deben preservar y fortalecer.
Esa cooperación regional se ha desarrollado durante más de dos décadas a través de la Conferencia Estadística de las Américas, principal foro de la región dedicado al desarrollo de las estadísticas. Entre sus funciones se encuentran mejorar las estadísticas nacionales y hacerlas comparables internacionalmente, así como promover la colaboración entre las oficinas nacionales y los organismos regionales e internacionales.
La reunión de esta semana examina, entre otros asuntos, los avances y desafíos en la implementación de las encuestas de hogares y las estrategias necesarias para fortalecer las instituciones responsables de producir información oficial. Uruguay ejerce actualmente la Presidencia de la Conferencia, mientras Bahamas, Belice, España, Guatemala, Honduras, Perú y República Dominicana integran junto con ese país su Comité Ejecutivo para el periodo 2026-2027.
Tras 26 años de cooperación regional en este ámbito, el mensaje de la CEPAL es que producir estadísticas fiables no constituye únicamente una tarea técnica. En sociedades que necesitan decidir cómo distribuir recursos, evaluar políticas, enfrentar transformaciones económicas y ambientales y exigir cuentas a sus instituciones, la calidad y la independencia de los datos forman parte de las propias capacidades de gobernanza democrática.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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