La epidemia de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa progresando a un ritmo sin precedentes. Más de 6000 casos y casi 3000 muertes han sido notificados en seis provincias, indicó el martes la ONU, instando a los Estados miembros a reforzar rápidamente su apoyo ante una crisis que amenaza con expandirse.
“La epidemia es ya la segunda más importante jamás registrada y la más rápida que hemos visto”, declaró el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una reunión de alto nivel con los Estados miembros dedicada a la respuesta al Ébola.
Según los últimos datos comunicados el martes, la epidemia afecta ahora a 60 zonas de salud en seis provincias, en un territorio especialmente extenso y de difícil acceso. El virus progresa especialmente en regiones que llevan décadas enfrentándose a conflictos, desplazamientos de población, pobreza y hambre.
“Hemos avanzado mucho, pero no es suficiente, y seguimos enfrentándonos a desafíos importantes, mientras el virus sigue llevándonos la delantera”, advirtió el jefe de la OMS.
Cadenas de transmisión aún desconocidas
Una de las principales preocupaciones son las muertes que siguen produciéndose en gran medida dentro de las comunidades, en lugar de en los centros de tratamiento.
Muchas de las personas fallecidas no son enterradas de manera segura, lo que contribuye a la transmisión del virus. Además, muchos de los fallecidos no figuraban entre los contactos conocidos de casos confirmados.
“Esto significa que existen cadenas de transmisión que desconocemos”, subrayó el Dr. Tedros. “Mientras no se haya identificado e interrumpido cada cadena, la epidemia continuará”.
Para la OMS, la confianza de la población es determinante. En una región donde los habitantes también se enfrentan a la malaria, enfermedades diarreicas, malnutrición y las consecuencias del conflicto, la focalización en el ébola puede alimentar la desconfianza.
“Ganar y mantener esa confianza es el elemento más importante para cambiar la trayectoria de la epidemia”, consideró Tedros.
La OMS trabaja bajo la dirección del gobierno congoleño, con los Centros Africanos de Control y Prevención de Enfermedades (África CDC) y numerosos socios. Se han enviado suministros, desplegado expertos, reforzado las capacidades de detección y tratamiento, y se están realizando ensayos clínicos de vacunas y tratamientos.
Transformar la alarma en acción
El jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Tom Fletcher, también instó a los Estados miembros a pasar rápidamente a la acción.
“Debemos transformar esta alarma en acción”, declaró, subrayando que la epidemia se desarrolla en un país donde casi 11 millones de personas ya necesitan ayuda humanitaria.
Los combates, la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición complican aún más la respuesta. En algunas zonas, la inseguridad impide a los humanitarios acceder a las poblaciones, mientras los sistemas de salud ya son frágiles.
“No podemos responder gradualmente a una epidemia que ahora se desarrolla de manera exponencial“, insistió Tom Fletcher.
La OCHA insta especialmente a aumentar las capacidades de tratamiento, reforzar los equipos encargados de los entierros seguros y dignos y garantizar un mejor acceso al personal y a los suministros humanitarios.
Más de 40 agentes de salud han muerto tras contraer el ébola mientras intentaban salvar vidas. Centros de tratamiento y ambulancias también han sido atacados.
1300 millones de dólares necesarios
Para los responsables de la OMS y la OCHA, la respuesta no puede limitarse al Ébola. “No podemos luchar contra el Ébola de forma aislada”, recordó Fletcher. Las poblaciones necesitan servicios de salud operativos, agua potable, saneamiento, alimentos, protección y medios de subsistencia.
El plan dirigido por el gobierno congoleño para los próximos seis meses prevé 1300 millones de dólares. En el marco del Plan de Respuesta a las Necesidades Humanitarias revisado para 2026, se necesitan 2100 millones de dólares para toda la respuesta, de los cuales 300 millones están dedicados a actividades relacionadas con el Ébola. Se ha movilizado más de mil millones, pero sigue existiendo la mitad del déficit de financiación.
A través del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU (CERF), Tom Fletcher ya ha asignado más de 57 millones de dólares a la respuesta y a las medidas de preparación en la RDC y en los países vecinos.
La amenaza trasciende en efecto las fronteras congoleñas. Se han reforzado las medidas de preparación especialmente en Sudán del Sur y la República Centroafricana, dos países que también enfrentan graves crisis humanitarias. La semana pasada, la OMS declaró Uganda libre de esta epidemia tras 42 días sin nuevos casos notificados.
“El virus no nos espera para que lo encontremos”, advirtió Tom Fletcher.
Para la ONU, el mensaje a los Estados miembros es claro: mantener el Ébola en el más alto nivel de la agenda internacional, garantizar un acceso humanitario seguro y rápido y aumentar la financiación.
“Tenemos la experiencia, las herramientas y personas extraordinarias que arriesgan sus vidas para detener esta epidemia. Lo que necesitamos ahora es voluntad política, acceso y recursos”, concluyó el jefe de la agencia humanitaria de la ONU. “Ya hemos vencido al Ébola, y podemos hacerlo de nuevo”.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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