Mientras septiembre marca tradicionalmente el inicio del curso escolar en el hemisferio norte, 93 millones de niños no están en clase en medio de un número sin precedentes de ataques contra la educación. Un total de 258 millones de niños en 87 países sufren graves interrupciones en su aprendizaje, según la Educación no puede esperar, un fondo mundial para la educación en emergencias.

“Cuando se niega la escolarización a un niño durante años, las consecuencias son inmediatas y profundas: olvido de la lectoescritura, pérdida de rutinas y un futuro dictado por depredadores o traficantes, no por maestros”, afirmó la directora del fondo, Maysa Jalbout, al presentar un informe que revela que los ataques a la educación y el uso militar de las escuelas alcanzaron un récord en 2024 y 2025.

Entre los 28 países analizados, se registraron al menos 9259 ataques contra la educación (incluidos más de 3600 contra escuelas), un aumento de más del 50 % respecto a 2022-2023. Más de 10.600 estudiantes y educadores murieron, resultaron heridos o fueron secuestrados, y el uso militar de las escuelas casi se duplicó.

“La educación en situaciones de emergencia es algo más que mantener a los niños en la escuela. Se trata de protegerlos en su momento más vulnerable: ofrecerles seguridad, estabilidad, una sensación de normalidad y un camino hacia un futuro más allá de la crisis”, subrayó Jalbout.

Los niños, en el punto de mira

Los datos más recientes de la ONU sobre niños atrapados en conflictos indican que 24.174 niños se vieron afectados en 2025, de un total de 38.558 violaciones verificadas. La matanza y la mutilación fueron las violaciones más extendidas, con 14.224 niños afectados. Los niños también fueron reclutados y utilizados en conflictos, secuestrados y privados de asistencia humanitaria, según el Informe Anual del Secretario General sobre Niños y Conflictos Armados.

El informe destaca cómo los combates se desarrollaron cada vez más en zonas densamente pobladas, exponiendo a los niños a bombardeos aéreos, artillería y drones explosivos. Viviendas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles resultaron dañadas o destruidas, mientras los niños se enfrentaban a peligros al huir de la violencia o buscar alimentos, agua y atención médica.

El mayor número de violaciones graves se verificó en el Territorio Palestino Ocupado, seguidos de la República Democrática del Congo, Nigeria, Myanmar y Somalia. Por primera vez, las fuerzas gubernamentales fueron responsables de la mayoría de las violaciones graves verificadas.

Las leyes de la guerra deben respetarse

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) subrayó la obligación de todas las partes en conflicto de respetar el derecho internacional y no atacar la educación

Casi ocho de cada diez niños sin escolarizar y afectados por crisis, unos 74 millones, viven en solo 20 países. 

Dentro de estos entornos, las barreras al aprendizaje son más pronunciadas para los más vulnerables: el 74 % de los niños refugiados, el 52 % de los niños desplazados internos y el 45 % de los niños con discapacidad no asisten a la escuela.

Llamamiento de 600 millones de dólares

La campaña la Esperanza empieza aquí de la Educación no puede esperar busca recaudar 600 millones de dólares para garantizar que 10 millones de niños “en los lugares más difíciles del mundo” puedan acceder a una educación segura y de calidad.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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