El Niño continúa fortaleciéndose y sus efectos podrían tener importantes consecuencias sobre la salud pública en las Américas en los próximos meses, según un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Actualmente, ocho países o territorios han declarado emergencias o alertas relacionadas con amenazas vinculadas al fenómeno. Los cambios en las lluvias y las temperaturas pueden favorecer la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, y aumentar el riesgo de afectaciones relacionadas con el agua contaminada.

El calor extremo y el humo de los incendios forestales pueden provocar además problemas respiratorios y otras complicaciones de salud.

A esto se suma el impacto sobre los servicios sanitarios. Inundaciones, sequías e incendios pueden dañar establecimientos de salud, interrumpir el suministro de agua y electricidad y dificultar la distribución de medicamentos y vacunas.

“Con una probabilidad superior al 90% de un evento muy fuerte, este es un riesgo que los países deben tomar en serio y para el cual deben prepararse desde ahora”, señaló Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS.

Aunque no todos los fenómenos extremos registrados actualmente en la región pueden atribuirse directamente a El Niño, sus efectos pueden agravar sequías, lluvias intensas, inundaciones, incendios forestales y olas de calor.

Laura Quiñones
En el Corredor Seco de Centroamérica, la sequía y las lluvias irregulares están afectando gravemente a la agricultura de subsistencia.

El hambre puede aumentar

El informe de la OPS señala que más de 5,2 millones de personas están afectadas, expuestas o enfrentan inseguridad alimentaria aguda.

El monitoreo identifica ocho países o territorios con sequía o déficit hídrico activo, seis con incendios forestales que representan un riesgo para la salud y cinco con impactos documentados por lluvias intensas o inundaciones.

Uno de los focos de preocupación se encuentra en el Corredor Seco de América Central, especialmente en Guatemala, Honduras y El Salvador, donde la falta de agua está afectando la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

En Guatemala, cerca de tres millones de personas enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria, mientras que en Honduras entre 1,8 y 2,2 millones padecen inseguridad alimentaria aguda.

Varios países y territorios ya están afectados

En Colombia, la OPS señala una combinación de incendios forestales, lluvias intensas y un brote activo de dengue, además de riesgos relacionados con la malaria y la fiebre amarilla.

Perú enfrenta, por su parte, una de las situaciones más severas de la región, con lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra que han dejado al menos 70 muertos en distintos episodios registrados entre diciembre de 2025 y agosto de este año. Más de 600 establecimientos de salud han sufrido algún tipo de afectación.

En Brasil, preocupa especialmente el descenso de los niveles de agua en la cuenca del Amazonas y el deterioro de la calidad del aire causado por los incendios forestales. Según los datos citados por la OPS, 630 municipios del país han registrado altos niveles de partículas finas, aunque hasta ahora no se ha establecido una relación directa con efectos específicos sobre la salud.

En el Caribe, Jamaica, Puerto Rico y Trinidad y Tobago registran condiciones de sequía y riesgos vinculados a la escasez de agua.

Mientras tanto, varios países del Cono Sur se preparan para un posible aumento de las lluvias, las inundaciones y otros fenómenos extremos en los próximos meses.

© NIAID
La especie de mosquito Aedes puede transmitir enfermedades como el chikungunya, el dengue y el zika.

Una región con precedentes preocupantes

La experiencia de episodios anteriores muestra que El Niño puede coincidir con importantes crisis sanitarias.

En la década de 1990, la región registró la reaparición del cólera; en 2015 y 2016, grandes brotes de Zika y chikunguña; y en 2023 y 2024, niveles récord de transmisión de dengue.

Ante el escenario actual, la OPS está apoyando a los países para fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar las alertas tempranas y aumentar la resiliencia de los servicios de salud.

La Organización pide además garantizar el acceso al agua potable, a medicamentos, a la vacunación y a la atención sanitaria en las comunidades más vulnerables, y revisar los planes de contingencia de hospitales y redes de servicios.

El objetivo es anticiparse al periodo de mayor intensidad de El Niño y reducir los impactos sanitarios que ya empiezan a observarse en distintos puntos de la región.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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