Mientras la epidemia de ébola bundibugyo continúa propagándose a un ritmo sin precedentes en la República Democrática del Congo (RDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide una tregua humanitaria de al menos seis meses para permitir que los equipos médicos lleguen a las poblaciones expuestas y recuperen el control de la transmisión.
En Adís Abeba, el diagnóstico del director de la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para África es directo: las herramientas para combatir el ébola existen, pero una parte de las poblaciones afectadas sigue fuera del alcance de los equipos de salud.
“El desafío hoy no reside en los conocimientos o las herramientas”, declaró el doctor Mohamed Yakub Janabi en la apertura de la 76ª sesión del Comité Regional para África.
Para la agencia sanitaria de la ONU, el acceso a las comunidades constituye ahora el principal obstáculo para la respuesta. Por ello, pide a todas las partes que garanticen una tregua humanitaria de al menos seis meses para que los equipos médicos puedan intervenir “con seguridad y sin obstáculos en las comunidades afectadas”.
“Cuando logramos llegar a las poblaciones, detenemos la transmisión. Cuando no podemos, el virus continúa propagándose“, insistió el doctor Janabi.
La OMS atribuye el agravamiento de la situación a la inseguridad persistente, consecuencia de décadas de conflictos armados que han debilitado el Estado de derecho y los servicios sociales y provocado el desplazamiento de más de un millón de personas.
Duplicar o triplicar las capacidades
Según el último balance del 21 de agosto de 2026, la RDC registraba 5514 casos confirmados y 2642 muertes en 57 zonas de salud. La epidemia es ahora considerada la segunda más importante jamás registrada y la que progresa más rápidamente.
El día anterior, el doctor Janabi ya había hablado de un “punto de inflexión decisivo”, considerando que la transmisión estaba ahora superando los esfuerzos de lucha.
Ante esta progresión, los responsables de la respuesta piden cambiar de escala. En una declaración conjunta, el doctor Janabi, el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el director general de Africa CDC, el doctor Jean Kaseya, pidieron llegar a cada zona afectada, proteger al personal de primera línea y convertir los compromisos en acciones concretas.
“Estos esfuerzos deben cambiar aún más de escala. Debemos multiplicar por dos o tres las capacidades actuales de la respuesta, en todos sus componentes”, afirmaron.
La protección del personal de salud también se ha convertido en una urgencia. Hasta el 20 de agosto, 158 profesionales de la salud habían sido infectados y 45 habían muerto.
Rastrear cada caso, romper cada cadena
En las zonas afectadas o de alto riesgo, los establecimientos de salud deben disponer, entre otras cosas, de personal formado, equipos de protección, agua limpia y sistemas eficaces de prevención y control de infecciones.
Para la OMS y Africa CDC, la prioridad sigue siendo identificar cada caso, rastrear cada contacto y romper las cadenas de transmisión, al tiempo que se refuerzan la coordinación transfronteriza y el apoyo internacional para “no dejar a ninguna comunidad de lado”.
Estos objetivos se traducen ahora en una serie de recomendaciones destinadas a reforzar la respuesta y limitar el riesgo de propagación más allá de las zonas ya afectadas.
Tras la reunión de su comité de urgencia la semana pasada, la OMS publicó el lunes las recomendaciones formuladas por su director general. Pide, entre otras cosas, a Kinshasa que refuerce todo el dispositivo de respuesta, desde la vigilancia y la atención de los casos hasta la movilización comunitaria, el seguimiento de los desplazamientos y las concentraciones, así como la protección del personal de salud.
Concentraciones y desplazamientos bajo vigilancia
Por primera vez, la OMS también pide a la RDC que facilite el despliegue de los equipos sanitarios internacionales y el envío del material necesario, en particular agilizando los procedimientos de inmigración y despacho de aduanas.
También recomienda investigar toda muerte ocurrida fuera de los centros de tratamiento para detectar posibles vínculos con la transmisión y comprender mejor las reticencias de algunas comunidades a los entierros seguros y dignos.
La OMS mantiene además la epidemia como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Considera que el riesgo regional sigue siendo “alto” para los países vecinos, mientras que sigue siendo “bajo” para los demás Estados.
Para reducir los riesgos de transmisión, la agencia recomienda a la RDC que refuerce la vigilancia de la movilidad y que posponga las grandes concentraciones en las zonas de transmisión. También recomienda reducir la densidad en los lugares de ocio, reforzar los controles sanitarios en las carreteras, favorecer una reapertura segura de las escuelas y limitar los desplazamientos en moto a un solo pasajero.
Por último, se recomienda una vigilancia reforzada para los barcos que conectan las zonas afectadas con los grandes centros urbanos, especialmente Kinshasa.
Para la OMS, el reto ahora es ganar la carrera contra el virus: llegar a las comunidades, proteger a quienes las atienden y romper las cadenas de transmisión antes de que el Ébola avance aún más.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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