Los países están logrando avances medibles en la lucha contra la hepatitis viral, pero la enfermedad sigue siendo un importante desafío de salud mundial, afirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un nuevo informe publicado el martes.

El informe destaca avances significativos en la lucha contra las hepatitis B y C, que juntas representan el 95% de todas las muertes relacionadas con la hepatitis en el mundo.

Estas infecciones causaron 1,34 millones de muertes en 2024. Mientras tanto, la transmisión continúa a un ritmo de aproximadamente 1,8 millones de nuevas infecciones al año, es decir, más de 4900 casos cada día.

Infecciones virales

La hepatitis B es una infección viral que ataca el hígado. Puede transmitirse a través del contacto con fluidos corporales infectados como sangre, saliva, fluidos vaginales y semen, o de madre a hijo.

La enfermedad puede ser aguda o crónica, y la infección crónica aumenta el riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado.

La hepatitis C es una inflamación del hígado causada por un virus del mismo nombre. Su transmisión se produce por la exposición a sangre infectada a través de prácticas inseguras, como compartir agujas y jeringas o transfusiones de sangre no analizadas.

Una década de avances

El Informe Mundial sobre Hepatitis 2026 documenta los progresos desde 2015. Por ejemplo, las nuevas infecciones por hepatitis B han disminuido un 32%, mientras que las muertes relacionadas con la hepatitis C han descendido un 12%.

La prevalencia de la hepatitis B entre niños menores de cinco años también ha bajado al 0,6%, con 85 países que han alcanzado o superado el objetivo de 2030 de reducir la prevalencia al 0,1%.

Aunque estos avances reflejan una acción internacional sostenida y coordinada hacia los objetivos de eliminación de la hepatitis viral adoptados en la Asamblea Mundial de la Salud de 2016, las tasas actuales son insuficientes para alcanzar todas las metas de eliminación para 2030.

Se necesita una intensificación urgente

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que los países han demostrado que “eliminar la hepatitis no es una ilusión”, pero que los esfuerzos deben acelerarse.

“Muchas personas siguen sin diagnóstico ni tratamiento debido al estigma, a sistemas de salud débiles y al acceso desigual a la atención”, afirmó.

“Aunque contamos con las herramientas para eliminar la hepatitis como amenaza para la salud pública, es necesario intensificar urgentemente la prevención, el diagnóstico y el tratamiento si el mundo quiere cumplir los objetivos de 2030”.

© WHO/Sri Lanka
La prevención de la infección por hepatitis B mediante la inmunización en la infancia reduce sustancialmente las infecciones crónicas y los casos de cáncer de hígado y cirrosis en la edad adulta.

Millones afectados

El informe estima que 287 millones de personas, aproximadamente el 3% de la población mundial, vivían con infección crónica por hepatitis B o C en 2024.

Aunque la Región Africana de la OMS concentró el 68% de las nuevas infecciones por hepatitis B, solo el 17% de los recién nacidos allí recibió la vacuna al nacer.

En cuanto a la hepatitis C, las personas que se inyectan drogas representaron el 44% de las nuevas infecciones, lo que subraya la necesidad de fortalecer los servicios de reducción de daños y las prácticas seguras de inyección.

Acceso limitado al tratamiento

El acceso al tratamiento sigue siendo limitado. Aunque 240 millones de personas vivían con hepatitis B crónica en 2024, menos del 5% recibía tratamiento.

Además, solo el 20% de las personas con hepatitis C han sido tratadas desde que se dispuso de un tratamiento eficaz en 2015.

El acceso limitado a la prevención y la atención continúa impulsando la mortalidad. En 2024, aproximadamente 1,1 millones de personas murieron por hepatitis B y 240.000 por hepatitis C, principalmente debido a cirrosis y cáncer de hígado.

Diez países de Asia y África, Bangladesh, China, Etiopía, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica y Vietnam, concentraron cerca del 70% de las muertes relacionadas con la hepatitis B en el mundo ese año.

Las muertes relacionadas con la hepatitis C están más dispersas geográficamente. En 2024, diez países concentraron el 58 % de los casos globales: China, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, Rusia, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam.

UN News/Daniel Dickinson
Una prueba de hepatitis C es preparada para un paciente en Bangkok, Tailandia.

Existen soluciones eficaces

A pesar de estos desafíos, la OMS destacó las herramientas altamente eficaces que ya están disponibles para combatir la enfermedad.

La vacuna contra la hepatitis B es más del 95% eficaz tanto contra infecciones agudas como crónicas, mientras que el tratamiento antiviral a largo plazo puede ayudar a controlar la infección crónica y prevenir enfermedades hepáticas graves.

Al mismo tiempo, los tratamientos de corta duración para la hepatitis C, de entre 8 y 12 semanas, pueden curar más del 95% de los casos.

“El progreso es posible”

La doctora Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, subrayó la necesidad de mejorar el acceso a la atención.

“Los datos muestran que el progreso es posible, pero también revelan dónde estamos fallando. Cada diagnóstico perdido y cada infección no tratada por hepatitis viral crónica representa una muerte evitable”, afirmó.

“Los países deben avanzar más rápido para integrar los servicios de hepatitis para las personas que viven con hepatitis B y C en la atención primaria, y llegar a las comunidades más afectadas.”

Acciones prioritarias

El informe identifica acciones prioritarias para acelerar el progreso, entre ellas ampliar el tratamiento para la hepatitis B crónica, especialmente en las regiones africana y del Pacífico occidental de la OMS, y expandir el acceso al tratamiento de la hepatitis C en la región del Mediterráneo oriental.

También pide un mayor compromiso político y un aumento de la financiación para ampliar el acceso a la vacunación contra la hepatitis B al nacer y a medicamentos para prevenir la transmisión de madre a hijo.

Asimismo, el informe subraya la necesidad de mejorar la seguridad de las inyecciones tanto dentro como fuera de los entornos sanitarios, incluso mediante el fortalecimiento de los servicios de reducción de daños para las personas que consumen drogas inyectables.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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