Más de sesenta días después del inicio del conflicto en Irán, la guerra en Oriente Medio ha tenido repercusiones mucho más allá de esta región y está perturbando el envío de ayuda humanitaria a zonas como el continente africano, alertó este viernes la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la mayor inseguridad e inestabilidad en las principales rutas del Golfo, incluido el estrecho de Ormuz, ha perturbado el tráfico marítimo. El aumento de los costes del combustible, los alimentos y el flete a nivel mundial está haciendo subir los precios y retrasando la entrega de la ayuda.

“Si la inestabilidad en Oriente Medio persiste, el aumento de los costes, los retrasos y las limitadas capacidades de transporte podrían restringir aún más las operaciones humanitarias“, declaró Carlotta Wolf, portavoz de ACNUR, en una rueda de prensa en Ginebra.

Las tarifas de flete desde los principales países de suministro han aumentado casi un 18% desde el inicio de las hostilidades, mientras que la capacidad de los transportistas internacionales ha caído del 97% al 77% desde principios de 2026.

Ayuda más costosa

En algunos casos, los costes se han duplicado, como para el transporte desde los almacenes de ACNUR en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) hacia Sudán y Chad, que pasó de unos 927.000 dólares a 1,87 millones de dólares.

En estas condiciones, la situación es particularmente preocupante en África, donde los envíos desde Kenia a países como Etiopía, la República Democrática del Congo o Sudán del Sur sufren retrasos debido a la escasez de camiones.

En Sudán, donde el conflicto entra en su cuarto año, el coste del envío de ayuda se ha duplicado en los últimos meses, mientras que el rodeo por el Cabo de Buena Esperanza alarga los plazos de entrega en 25 días.

Estos últimos acontecimientos se producen cuando las operaciones de ACNUR a nivel mundial están financiadas solo en un 23% de los 8500 millones de dólares necesarios. El aumento de los costes significa también que menos personas podrán recibir ayuda, especialmente en este período de “recursos limitados”.

En los países más afectados por la situación en Oriente Medio (Irán, Líbano o Afganistán), los llamamientos de fondos están financiados solo entre el 11% y el 30%. Esto obliga a las agencias humanitarias a dedicar más al transporte, en detrimento de la ayuda directa a las poblaciones.

© UNHCR/Jutta Seidel
Refugiados de Darfur (Sudán) se reúnen en un campamento informal tras cruzar la frontera con Chad.

Nuevos itinerarios

“Cada dólar adicional gastado en transporte es un dólar menos que podemos destinar a las personas que se ven obligadas a huir (…) Las consecuencias para las personas a las que ayudamos ya se están sintiendo”, declaró Wolf.

Para tratar de hacer frente a la crisis, ACNUR está redirigiendo parte de sus entregas hacia las costas del golfo de Áqaba, que desemboca en el mar Rojo, o por vía terrestre desde Dubái hacia la península arábiga y Turquía.

Ante estos desafíos, ACNUR sigue prestando ayuda a las zonas más críticas gracias a sus 160 almacenes nacionales y, sobre todo, a una red mundial de suministro que incluye siete almacenes internacionales. Además del de Dubái, cuenta con otros seis en Termez (Uzbekistán), Copenhague, Accra, Duala (Camerún), Nairobi y Panamá, capaces de atender las necesidades de casi un millón de refugiados y desplazados forzosos.

La suerte de los pequeños agricultores del Sur

“La prolongación de las perturbaciones corre el riesgo de reducir la magnitud y la rapidez con que la ayuda puede llegar a los necesitados, lo que tendría graves consecuencias para millones de refugiados y desplazados en todo el mundo”, advirtió ACNUR.

Haciéndose eco, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) expresó su preocupación por el impacto devastador de la falta de combustible en las poblaciones más vulnerables.

Un pequeño agricultor en África, Asia o América Latina no puede hacer funcionar sus máquinas en su pequeña parcela de tierra, que sirve para mantener a su familia extensa“, afirmó Jeremy Laurence, portavoz del ACNUDH. “Los generadores diésel están fuera de servicio, los autobuses escolares no pueden circular y los niños se ven privados de educación”.

© OMS
Paletas de suministros médicos que se descargan mientras la OMS y sus socios observan mientras comprueban la documentación del suministro.

Riesgos de escasez de medicamentos

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) teme una escasez de medicamentos y suministros a pesar de los acuerdos de alto el fuego.

En Irán, los socios del sector sanitario han expresado su preocupación por la inminente escasez de medicamentos y el acceso restringido a los servicios de salud, debido a las consecuencias del reciente intenso conflicto.

La OMS ha rebajado su evaluación del riesgo de sarampión en Irán, pasándolo de “muy alto” a “alto”, basándose en el examen de la alta cobertura de vacunación a nivel nacional y la ausencia de pruebas de un aumento de la transmisión hasta la fecha.

En Líbano tampoco se ha declarado ningún brote importante en los centros de acogida, aunque “el riesgo persiste debido a las malas condiciones de vida”.

Por otra parte, la OMS señala que no se prevé ninguna escasez importante de medicamentos en las próximas seis u ocho semanas. En general, a pesar del alto el fuego, el contexto de seguridad sigue siendo “imprevisible”. Y tras las órdenes de evacuación del ejército israelí, 46 unidades de atención primaria de salud y 6 hospitales siguen cerrados.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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