El Secretario General de la ONU condenó enérgicamente el recrudecimiento de la violencia en Sudán del Sur y advirtió de que los civiles y los trabajadores humanitarios están pagando un precio devastador, ya que las operaciones humanitarias son cada vez más objeto de ataques.
En una declaración emitida por su portavoz adjunto, Farhan Haq, el responsable de la ONU afirmó que casi 10 millones de personas —más de dos tercios de la población— necesitan ahora asistencia humanitaria para sobrevivir y “siguen soportando el peso del conflicto”.
Expresó su profunda preocupación por los combates, los ataques y los saqueos que afectan a las instalaciones humanitarias y sanitarias, así como por las restricciones a la circulación y la inseguridad en las principales rutas de suministro.
Según la declaración, estas condiciones “están paralizando las operaciones humanitarias y cerrando servicios esenciales, lo que pone en grave peligro a la población civil, incluidos los trabajadores humanitarios”.
Ataques a los servicios de salud
Desde finales de diciembre, al menos 11 instalaciones sanitarias han sido atacadas solo en el estado de Jonglei, lo que ha interrumpido servicios críticos para comunidades que ya se encontraban en una situación muy difícil. Los ataques también han supuesto la incautación de 12 vehículos, incluida una ambulancia.
“Solo en la última semana”, señala el comunicado, se han producido “ataques repetidos contra un convoy del Programa Mundial de Alimentos (PMA), un ataque aéreo contra un hospital gestionado por la importante ONG Médicos Sin Fronteras y el incendio de una oficina local de Save the Children y la destrucción de su centro de salud”.
El Secretario General afirmó que “este claro desprecio por las operaciones médicas y humanitarias es inaceptable y debe cesar”, y subrayó que dicha labor “debe facilitarse y respetarse”.
La violencia ha provocado desplazamientos masivos: según los informes, más de 370.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en lo que va de año, incluidas más de 280.000 en el estado de Jonglei, en medio de un brote de cólera que empeora rápidamente.
Sudán del Sur, la nación más joven del mundo, obtuvo la independencia de Jartum en 2011, pero pronto se sumió en un brutal conflicto civil marcado por la rivalidad política, la violencia étnica y el repetido fracaso de los acuerdos de paz.
Es necesario poner fin a los combates de forma “inmediata y decisiva”
A pesar del acuerdo de 2018, la inseguridad y los combates localizados han seguido socavando la estabilidad y la recuperación.
El Secretario General de la ONU pidió a todas las partes que “detengan de forma inmediata y decisiva todas las operaciones militares”, reduzcan las tensiones mediante el diálogo, respeten el derecho internacional, protejan a los civiles y garanticen un acceso humanitario seguro y sostenido, incluida la seguridad de los trabajadores humanitarios y las fuerzas de paz de la ONU.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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