La epidemia de ébola que azota el este de la República Democrática del Congo (RDC) avanza a un ritmo sin precedentes. Para intentar recuperar la ventaja frente al virus, la respuesta cambia de escala: nuevos centros de tratamiento, refuerzo de la vigilancia y un mayor despliegue de las agencias de la ONU sobre el terreno. Sin embargo, pese a este aumento de capacidades, la epidemia sigue expandiéndose.
Declarada el 15 de mayo en la provincia de Ituri, en el este del país, la epidemia se convirtió rápidamente en la mayor registrada hasta ahora en la RDC. Según la última actualización de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicada el sábado, hasta el 30 de julio se habían registrado 3748 casos confirmados y 1587 muertes, lo que representa una tasa de letalidad del 44%. Más preocupante aún, en una sola semana se notificaron 567 nuevos casos y 296 fallecimientos. Se trata de las cifras semanales más altas desde el inicio del brote de ébola.
En menos de dos meses, el virus se ha propagado desde su foco inicial en Mongbwalu hasta alcanzar cinco provincias: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Alto Uele y Tshopo. La mayoría de estos territorios siguen registrando nuevos contagios. No obstante, Ituri continúa siendo el epicentro de la epidemia y concentra por sí sola cerca del 90% de los casos.
Una respuesta que se refuerza
Ante esta rapidez, la capacidad de atención también empieza a aumentar de escala.
Esta semana, la organización humanitaria International Medical Corps, con el apoyo de las Naciones Unidas, abrirá el mayor centro de tratamiento de ébola jamás establecido en el país. Con una capacidad de 100 camas, incrementará considerablemente la atención en la provincia de Ituri.
En paralelo, en el campamento para desplazados de Kigonze, la organización humanitaria ha instalado, con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, un centro de tránsito destinado a identificar rápidamente los casos sospechosos antes de su traslado a los centros de tratamiento.
A pocos kilómetros más al norte, en Nizi, también en Ituri, la OMS ha reforzado la capacidad de otro centro de tratamiento, que ahora dispone de 80 camas. Esta localidad, cercana a Mongbwalu, acoge a más de 80.000 personas desplazadas repartidas en más de una veintena de asentamientos y registra importantes movimientos de población vinculados a la actividad minera, factores que favorecen la propagación del virus.
El virus prospera en las grietas de la crisis
El ébola no avanza en un vacío sanitario. Se propaga en el corazón de una región donde los conflictos armados, los desplazamientos de población y el colapso de los servicios públicos se alimentan mutuamente.
Cerca de 270.000 personas viven actualmente en asentamientos para desplazados en Ituri tras huir de la violencia de los grupos armados. Ya se han confirmado casos de ébola en estos lugares, lo que aumenta el temor a una transmisión en campamentos a menudo superpoblados.
A ello se suma la intensa movilidad diaria en torno a las zonas mineras, abundantes en la RDC, así como los movimientos transfronterizos hacia los países vecinos. Para la OMS, el efecto combinado de la inseguridad, los desplazamientos de población y los flujos migratorios complica considerablemente las operaciones de respuesta y aumenta el riesgo de una propagación geográfica del virus.
El viernes pasado, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) anunció que coordina una misión en Nia-Nia, en Ituri, donde ataques recientes han perturbado el funcionamiento de un centro de tratamiento de ébola y de otras operaciones humanitarias. Los equipos de las Naciones Unidas se reúnen allí con las autoridades locales, líderes comunitarios y socios humanitarios para restablecer el acceso a la atención sanitaria y reforzar la adhesión de la población a la respuesta.
Un trabajador sanitario traslada una camilla a un centro de tratamiento del Ébola en la República Democrática del Congo.
Convencer antes que tratar
Más allá de las infraestructuras, uno de los principales desafíos sigue siendo lograr que los enfermos acudan a consulta lo suficientemente pronto.
El éxito del tratamiento depende en gran medida de la confianza de las comunidades, en una región donde la desconfianza hacia las autoridades y los actores externos sigue siendo elevada. Las autoridades sanitarias multiplican las campañas de sensibilización y el seguimiento de las personas que han estado en contacto con enfermos: actualmente se han identificado cerca de 18.000 contactos, de los cuales más de 13.000 continúan bajo vigilancia activa.
Los centros especializados también ofrecen una atención cada vez más completa. Las mujeres infectadas que están amamantando son separadas temporalmente de sus bebés para evitar la transmisión del virus a través de la leche materna. Antes de reanudar la lactancia, la leche es analizada para comprobar que ya no contiene el virus.
Una movilización que sigue siendo insuficiente
Pese a este aumento de capacidades, la OMS considera que la respuesta sigue estando por debajo de las necesidades.
Desde el 17 de julio, se han registrado en la RDC 1481 nuevos casos y 759 muertes adicionales. Si bien este aumento refleja en parte una mejor detección y un fortalecimiento de la capacidad de los laboratorios, sobre todo pone de manifiesto la continua expansión de la epidemia. Las infecciones entre el personal sanitario también siguen aumentando: desde el inicio del brote, 151 trabajadores de la salud se han contagiado y 44 de ellos han fallecido.
En su evaluación publicada el sábado, la OMS insiste en la necesidad de un “cambio sustancial de escala” en la respuesta para poder recuperar la ventaja frente al virus.
El director regional de la OMS para África, Mohamed Janabi, viajará en los próximos días a Ituri para reunirse con los equipos de primera línea. Una nueva visita que refleja la importancia concedida a una epidemia cuyo desenlace depende ya tanto de la medicina como de la capacidad para restablecer la seguridad, mantener el acceso humanitario y convencer a la población de confiar en el personal sanitario.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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