Un importante informe de la ONU, publicado este martes por ONU-Hábitat en el 13º Foro Urbano Mundial en Bakú, Azerbaiyán, señala un cambio en la actitud hacia los asentamientos informales. Se trata de no marginarlos, desalojarlos o destruirlos sino de mejorarlos. No son éxitos aislados. Con las herramientas adecuadas, aliviar la crisis mundial de vivienda que afecta a miles de millones de personas podría estar al alcance.

Hasta 3400 millones de personas carecen de acceso a una vivienda adecuada en todo el mundo, mientras que más de 1100 millones viven en asentamientos informales y barrios marginales. El informe World Cities Report 2026: The Global Housing Crisis – Pathways to Action (no disponible en español) pinta un panorama desalentador, pero en sus más de 300 páginas enfatiza no solo la magnitud del desafío, sino también ejemplos de lo que funciona.

El papel de la ONU: coordinadora, defensora y socia

La directora ejecutiva de ONU-Hábitat, Anacláudia Rossbach, subrayó que la vivienda debe ser vista como algo más que una mercancía de mercado. “La vivienda adecuada representa una de las vías más poderosas para acelerar el desarrollo sostenible e inclusivo”.

El papel de la ONU incluye ayudar a los gobiernos a desarrollar políticas de vivienda, promover la vivienda como un derecho humano, coordinar la cooperación internacional, apoyar la planificación urbana resiliente al clima y respaldar proyectos de mejora liderados por las comunidades.

Tailandia: mejora impulsada por la comunidad

Uno de los ejemplos emblemáticos es el programa Baan Mankong de Tailandia, ampliamente considerado como un modelo para el desarrollo participativo de vivienda. En lugar de reubicar a los residentes de asentamientos informales, proporciona financiación para infraestructuras y apoya acuerdos territoriales colectivos, permitiendo a las comunidades mejorar su vivienda en el lugar.

Jordania: espacios urbanos inclusivos

En Amán, las intervenciones han incluido la rehabilitación de un gran espacio abierto cerca del campamento de refugiados de Al-Hussein para convertirlo en un parque climáticamente resiliente y adaptado a las necesidades de todas las edades. El informe insta a las ciudades a tratar a las poblaciones desplazadas no como forasteros temporales, sino como residentes urbanos con derecho a servicios, empleo y vivienda segura.

Brasil: mejorar en lugar de desalojar

Los programas de favelas de Brasil ilustran un cambio respecto a las políticas de desalojo y eliminación de barrios marginales, que el informe señala que a menudo profundizaron la pobreza y la exclusión social. En su lugar, ONU-Hábitat promueve la “mejora in situ”: mejorar las carreteras, el saneamiento, el drenaje y las condiciones de la vivienda sin desplazar a los residentes.

Vivienda resiliente al clima

El informe sitúa la vivienda en el centro de la crisis climática. Los edificios representan alrededor del 37% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, mientras que los peligros relacionados con el clima podrían destruir 167 millones de hogares para 2040. ONU-Hábitat argumenta que la vivienda resiliente al clima debe convertirse en una prioridad mundial.

En Tanzania, la rápida electrificación ha más que duplicado el acceso, del 15% en 2020 al 40% en 2022, proporcionando una alternativa a los combustibles contaminantes como el carbón vegetal. Para apoyar la transición, la empresa eléctrica nacional ha introducido planes de financiación para electrodomésticos.

La vivienda como derecho humano

La ONU enmarca la vivienda no solo como una cuestión económica, sino como un asunto de derechos humanos. El informe insta a los gobiernos a reforzar las protecciones contra los desalojos forzosos, reconocer las diversas formas de tenencia de la tierra e involucrar a las comunidades más estrechamente en la toma de decisiones.

Como escribe la directora ejecutiva Anacláudia Rossbach en el prólogo: “Las acciones que tomemos ahora determinarán si la vivienda se convierte en una base para la estabilidad y el crecimiento, o en una fuente de aguda vulnerabilidad”.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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