La invasión a gran escala de Ucrania por parte de las tropas rusas el 24 de febrero de 2022 destrozó las aspiraciones pacíficas de todo un continente, pero la guerra nunca debe convertirse en la nueva normalidad, afirmó el martes la presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock.
«Hace cuatro años, los europeos se despertaron en otro mundo, porque generaciones como la mía siempre han tenido el privilegio de vivir en paz», dijo Baerbock a los periodistas en Ginebra. «Pero esto cambió hace cuatro años con la invasión total [por parte] de Rusia del país vecino, Ucrania».
Haciéndose eco de la valoración del Secretario General de la ONU de que la guerra en curso «es una mancha en nuestra conciencia colectiva», los trabajadores de la ayuda humanitaria hicieron hincapié en el inmenso coste humano y económico del conflicto, al tiempo que hicieron un llamamiento al mundo para que «nunca se acostumbre a la guerra».
Los informes del martes indicaban que los ataques con drones rusos habían herido al menos a cinco personas en la ciudad de Zaporiyá, situada en primera línea de batalla, en el sureste del país, y que habían alcanzado bloques de apartamentos e instalaciones públicas.
«Estamos siendo testigos del devastador impacto de los ataques sistemáticos contra las infraestructuras energéticas, que han interrumpido el suministro de electricidad, calefacción y agua en todo el país, dejando en algunos casos a ciudades enteras sin electricidad y agua durante semanas», declaró Matthias Schmale, coordinador residente y humanitario de las Naciones Unidas en Ucrania, desde Kiev.
La Asamblea General de las Naciones Unidas vota y adopta una resolución sobre Ucrania.
Según Schmale, 2025 fue el año más mortífero para la población civil desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022. Los datos muestran que al menos 2500 civiles murieron y más de 12 000 resultaron heridos el año pasado, lo que supone un aumento de más del 30 % en comparación con 2024.
Sus comentarios se produjeron antes de una sesión especial de emergencia de la Asamblea General en Nueva York el martes, durante la cual se aprobó por 107 votos a favor, 12 en contra y 51 abstenciones, una resolución que incluye un llamamiento al alto el fuego y medidas de fomento de la confianza, como el intercambio completo de prisioneros de guerra, la liberación de todas las personas detenidas ilegalmente y el regreso de todos los internos y civiles trasladados y deportados por la fuerza, incluidos los niños.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas también tenía previsto reunirse para tratar la guerra en curso.
«Esta guerra debe terminar de una vez por todas (…) Cualquier acuerdo de paz debe basarse en la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las resoluciones de la Asamblea General», afirmó Baerbock, destacando la amenaza constante de muerte que se cierne sobre la población civil.
Matar el tiempo
«Me dijeron que contara hasta 40 y que, si seguía viva, obviamente lo había conseguido, porque (es lo que tardan) los cohetes que se lanzan sobre la frontera, y en muchos lugares no hay tiempo para encontrar un lugar más seguro», afirmó la Baerbock, relatando el testimonio de una adolescente que conoció durante su visita a Járkov, a 40 kilómetros del territorio ruso.
Haciendo un llamamiento a la comunidad internacional para que «trabaje cada día por la paz» y en medio de las noticias sobre nuevas conversaciones de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en la ciudad suiza el jueves, Baerbock reiteró la necesidad de un «alto el fuego inmediato, completo e incondicional» que respete la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Ucrania.
El reto de los veteranos
Al abordar los retos que forman parte del proceso de reconstrucción y recuperación de Ucrania, Schmale dijo que hay hasta un millón de veteranos que necesitan reintegrarse en la sociedad ucraniana, muchos de los cuales han sufrido lesiones permanentes, incluidas amputaciones.
También destacó que Ucrania es «uno de los países más minados del mundo», con casi una cuarta parte de su territorio potencialmente contaminado por minas terrestres.
Refiriéndose a un «informe rápido sobre los daños y las necesidades» publicado el lunes por las Naciones Unidas en colaboración con el Gobierno de Ucrania, el Banco Mundial y la Unión Europea, Schmale dijo que los costes estimados de la recuperación ascienden a «la asombrosa cifra de 590 000 millones de dólares en un horizonte de 10 años, lo que equivale a tres veces el PIB (producto interior bruto) de Ucrania del año pasado».
Lo que este tipo de informe no refleja plenamente es «la destrucción de las vidas de los seres humanos, sus almas y su bienestar mental», afirmó Schmale.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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