El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, subió este miércoles a la tribuna de la Asamblea General con un objetivo declarado: “defender aquello que muchos están intentando destruir”: el multilateralismo, la cooperación, el desarrollo sostenible y la ONU.
Frente a los gobiernos reaccionarios que, a su juicio, cuestionan las reglas, las incumplen y luego señalan a las instituciones multilaterales como inútiles, Sánchez reivindicó los principios que inspiraron la ONU hace 81 años y advirtió de que su demolición se construye sobre “tres pilares equivocados”: el egoísmo, la ignorancia y la crueldad.
“El primero es el egoísmo. La absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros”, afirmó. El segundo, dijo, es “una ignorancia colosal y desvergonzada, que desprecia la ciencia y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar”. Y el tercero, “el peor de todos, es la crueldad. Una crueldad que ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros“.
Frente a ese diagnóstico, Sánchez no se limitó a la denuncia. Desgranó una batería de propuestas concretas para renovar el multilateralismo: reformar el Consejo de Seguridad para que todas las regiones tengan “una representación justa” y acabar con el derecho de veto de los miembros permanentes, porque “ningún país debe ser juez y parte a la vez, por muy poderoso que sea”.
Pidió, además, reforzar los órganos principales y reorganizar agencias, fondos y programas “dotándolas de más recursos y capacidad ejecutiva”. Otra propuesta fue la de fortalecer la Corte Penal Internacional para que pueda “investigar, perseguir y sancionar a aquellos que violan las normas”. También consideró necesario reconstruir la arquitectura de la no proliferación y el desarme nuclear.
Y finalmente exigió “imponer a los tecno-oligarcas una regulación estricta que controle el funcionamiento de las redes sociales y el desarrollo de la Inteligencia Artificial”, porque “el futuro de nuestros hijos tiene que estar por encima del de sus bolsillos”.
Sus palabras cosecharon un largo aplauso de la Asamblea General.
Una mujer latinoamericana al frente de la ONU
Sánchez dedicó uno de los pasajes más celebrados de su intervención a la sucesión del Secretario General.
“Nueve hombres han ocupado la Secretaría General de esta Organización en sus ochenta años de vida. Ahora le toca a una mujer. A una mujer latinoamericana”, proclamó, antes de preguntar: “¿Cómo puede una Organización que pretende hablar en nombre de toda la humanidad no haber tenido nunca a una mujer al frente? ¿Cómo va a representar a todos los continentes, si desde hace tres décadas no le dejamos ocupar este puesto al tercero más poblado?”.
Para Sánchez, se trata de “una deuda histórica que debemos saldar”, y lo dijo “cuando el feminismo está siendo atacado y miles de mujeres son víctimas del machismo, la violencia y la xenofobia”.
El presidente español también reivindicó la coherencia de su país: “Nos hemos opuesto a todas las guerras de agresión allí donde se han desencadenado. Ya sea en Ucrania, en el Líbano o en Irán. Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5%. Hemos impuesto un embargo de armas a Israel. Hemos condenado sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza”. Y frente a “la motosierra que ha recortado casi un tercio de la ayuda mundial al desarrollo en apenas dos años”, España “ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado su contribución al sistema multilateral un 60%”.
Un legado para las generaciones futuras
El cierre del discurso fue una apelación directa a la responsabilidad histórica.
“Dentro de unos años, las generaciones futuras mirarán hacia atrás. Estudiarán esta década decisiva. Y nos preguntarán qué papel jugamos cada uno de nosotros. Nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países empezaron a quebrar las reglas y otros decidieron hacer la vista gorda. Nos preguntarán qué hicimos cuando defender aquello en lo que creíamos empezó a costar caro”, dijo. “Y, cuando eso ocurra, queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no. Queremos poder decirles que nos dejamos la piel para legarles un mundo más pacífico, más sostenible y más justo”.
Sánchez terminó su intervención con un compromiso que, dijo, no era suyo, sino del país al que representa: “Ese es el compromiso que quiero dejar en esta tribuna. No en mi nombre, sino en el del país al que represento: España”.
La Asamblea, que había escuchado en silencio los pasajes más duros, respondió de nuevo con un aplauso prolongado.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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