El asesinato de tres cascos azules de la ONU en el sur del Líbano en los últimos dos días ha puesto de relieve los graves peligros a los que se enfrentan los 10.000 efectivos militares que componen la mayoría de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), así como para las comunidades atrapadas en los intensos enfrentamientos entre el ejército israelí y los combatientes de Hezbolá.

“La situación es extremadamente volátil, extremadamente peligrosa para nosotros. También para los civiles que permanecen en ciertas zonas. Hay civiles que han decidido quedarse y les apoyamos en todo lo que podemos”, declaró su portavoz, Kandice Ardiel, a Noticias ONU, durante una entrevista desde la sede de la fuerza en Naqura, al suroeste del Líbano.

Esta ayuda, explicó mientras se escuchaban disparos al fondo, incluye coordinar y entregar ayuda humanitaria desde la sede, al suroeste del Líbano.

Los cascos azules también han ayudado a reubicar a civiles en zonas más seguras y siguen patrullando para vigilar la situación y ofrecer tranquilidad a quienes permanecen en la zona.

Zona de combate

Se estima que 2000 aldeanos aún viven cerca de la Línea Azul, que separa Israel del Líbano.

“Estas aldeas están, obviamente, en una situación muy difícil. Cada vez están más aisladas del resto del Líbano y tienen grandes dificultades para conseguir suministros”, explicó Ardiel. “Hay agencias que están ayudando a llevar alimentos, medicinas y productos de higiene al sur (del Líbano), y UNIFIL está ayudando a coordinar sus movimientos para garantizar que puedan llegar con seguridad a los lugares que necesitan”.

Además de registrar el lanzamiento de cohetes y misiles, la misión de la ONU ha informado sobre movimientos de tropas israelíes en el sur del Líbano y frecuentes violaciones de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, un texto crítico adoptado en 2006 que exige el cese total de las hostilidades.

Hemos visto un gran número de incursiones israelíes en el sur del Líbano en diferentes zonas, incluyendo cerca de nuestra sede en Naqura”, dijo Ardiel. “Hace aproximadamente una semana y en estos últimos días, hemos sido testigos de combates muy violentos que podíamos escuchar”.

Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU distribuyen alimentos a las personas evacuadas de sus hogares en el sur del Líbano (foto de archivo).

Compromiso de los cascos azules

Ardiel subrayó que, a menos que el mandato del Consejo de Seguridad para UNIFIL cambie, los cascos azules están decididos a permanecer y continuar con su misión: “Desafortunadamente, no es la primera vez que una de nuestras posiciones sufre daños, ataques o destrucción debido a la violencia en curso”.

Punto de impacto

La sede de UNIFIL ha sufrido daños visibles por balas, metralla y cohetes, mientras que se han observado operaciones militares israelíes en múltiples zonas, tanto en Naqura como más al este.

“Esto, por supuesto, es una violación de la Resolución 1701. Cada proyectil que se dispara, cada bala, también son violaciones que se producen de forma constante, por ambas partes”, insistió la portavoz.

Es extremadamente peligroso para los cascos azules operar en este momento”, concluyó Ardiel, “pero es algo que hacemos para ayudar a proteger a los civiles que eligen permanecer en el sur del Líbano”.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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