A pesar de la creciente inestabilidad política en Venezuela, las Naciones Unidas y sus agencias continúan apoyando al pueblo venezolano tanto en el país como en toda la región.
Los acontecimientos sísmicos que rodearon la caótica captura del presidente Nicolás Maduro por el Ejército estadounidenses el sábado en Caracas han centrado la atención mediática en la nación latinoamericana, que lleva mucho tiempo sumida en un colapso económico estructural, caracterizado por la inestabilidad política, las sanciones de Washington y la inflación crónica —que impiden a las familias cubrir sus necesidades básicas—, y las catástrofes climáticas, como inundaciones y deslizamientos de tierra.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), unos 7,9 millones de venezolanos, lo que equivale a más de una cuarta parte de la población del país, necesitan ayuda humanitaria urgente.
Una importante presencia de la ONU
En una actualización publicada al día siguiente de la operación militar estadounidense, los dirigentes de la ONU en Venezuela declararon que estaban evaluando la volátil situación política con el objetivo de proporcionar la ayuda necesaria.
A lo largo de la crisis, la ONU ha mantenido una presencia significativa, incluyendo la presencia de casi todas sus entidades, que abarcan áreas críticas como la seguridad alimentaria, la atención sanitaria, la igualdad de género, el empleo digno, la educación, el agua potable, la migración y la consolidación de la paz.
Organismos de ayuda clave, como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), prestan asistencia vital y refuerzan servicios esenciales como la distribución de alimentos, los programas de salud maternoinfantil, los exámenes nutricionales y los proyectos de agua y saneamiento.
Si te interesa, Noticias ONU ha preparado desde años un especial sobre la ayuda prestada la migración venezolana.
Denunciar las violaciones de los derechos
La situación de los derechos humanos en Venezuela ha sido durante mucho tiempo una de las principales preocupaciones de la ONU. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) supervisa activamente las violaciones de los derechos y, en su informe del mes pasado al Consejo de Derechos Humanos, el Alto Comisionado Volker Türk advirtió de la «profundización de la represión» en Venezuela, incluida la creciente militarización de la sociedad y las amenazas a periodistas y defensores de los derechos humanos.
«La represión del espacio cívico se ha intensificado, sofocando las libertades de las personas», afirmó Türk, señalando las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas, junto con el agravamiento de las dificultades sociales y económicas.
Inmediatamente después de la operación estadounidense, los investigadores de la Misión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre Venezuela expresaron su profunda preocupación y subrayaron que la responsabilidad por los abusos documentados desde hace tiempo no debe quedar eclipsada por la crisis actual.
La Misión ha documentado anteriormente un patrón de abusos que incluye ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas —a menudo de corta duración—, tortura y otros malos tratos, así como violencia sexual y de género.
Türk y los expertos independientes en materia de derechos humanos también han denunciado en numerosas ocasiones su preocupación por el impacto de las sanciones sectoriales amplias sobre los sectores económicos más vulnerables y pidieron que sean reevaluadas y levantadas.
Crisis de migración de larga duración
Es demasiado pronto para saber si la entrega del presidente Maduro a Nueva York agravará la crisis de refugiados y migrantes que se prolonga desde hace años y que ha llevado a millones de venezolanos a huir de la represión, la inestabilidad y la fragilidad económica de su país durante la última década.
Casi la mitad de los migrantes y refugiados se enfrentan a trabajos informales y mal remunerados; el 42% no puede permitirse comprar suficiente comida y el 23% vive en refugios superpoblados.
Para subrayar la magnitud de la crisis, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) lideran una respuesta coordinada (la Plataforma Regional Interinstitucional para los Refugiados y Migrantes de Venezuela), que lleva a cabo miles de actividades en 17 países.
Esto ha supuesto ayudar a más de 4,5 millones de venezolanos en toda América Latina y el Caribe a obtener un estatus regular, concediéndoles acceso a documentación legal, protección y servicios esenciales.
El último plan de respuesta requiere 1400 millones de dólares, destinados a 2,3 millones de personas vulnerables, para garantizar el acceso al empleo, la educación, la atención sanitaria, la documentación y los servicios de protección.
Limitado por la falta de financiación
En medio de la represión y la actual crisis política, con la Casa Blanca declarando su intención de «dirigir» el país, la ONU ha reiterado su firme compromiso con los venezolanos, basado en su misión de dar prioridad al bienestar, la dignidad y la protección de las personas tanto dentro de Venezuela como fuera de sus fronteras.
Sin embargo, su capacidad para hacerlo se ve obstaculizada por la falta de financiación para el Plan de Respuesta Humanitaria del país: en 2025, solo se recibió el 17% de los más de 600 millones de dólares necesarios.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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