El dinero necesario para que los países pobres puedan crecer y luchar contra la pobreza no solo no llega, sino que cada vez escasea más. El resultado, según un nuevo informe de Naciones Unidas, es que décadas de progreso están revirtiéndose, y la brecha entre ricos y pobres se ensancha a gran velocidad.

El informe, presentado este miércoles, señala un culpable claro: una combinación explosiva de deuda externa insostenible, caída de la ayuda internacional y un mundo cada vez más dividido en bloques comerciales y geopolíticos.

“El desarrollo global requiere que trabajemos juntos. Si no lo hacemos, perderemos todo lo que tanto costó construir”, advirtió Amina J. Mohammed, vicesecretaria general de la ONU.

La deuda hace metástasis en muchos países

Uno de los datos más alarmantes del informe es que 3400 millones de personas viven en países que destinan más dinero a pagar intereses de su deuda que a financiar sistemas de salud o educación.

En 2024, el servicio de la deuda en los países en desarrollo alcanzó máximos de 20 años. Eso significa que, aunque estos países necesitan desesperadamente invertir en hospitales, escuelas y energías limpias, su dinero se va directamente a pagar prestamistas internacionales.

“La deuda no es solo un número. Es la razón por la que hay niños sin escuela y familias sin atención médica”, explican los autores del informe.

La ayuda internacional se desploma

Mientras la deuda crece, la ayuda que reciben los países más pobres se hunde:

  • En 2024, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) cayó un 6%, hasta 214.600 millones de dólares
  • Para 2025, se espera una caída adicional de entre el 10% y el 18% 
  • En los países menos adelantados (los más pobres del mundo), la ayuda caería hasta un 25%

A esto se suma que la inversión extranjera directa (empresas que invierten en países en desarrollo) cayó por segundo año consecutivo, un 11% en 2024.

Unos hombres trabajan en el canal de drenaje de Ambondromisotra, en Madagascar.

Barreras comerciales: suben los aranceles y se encarece todo

El informe también muestra cómo las guerras comerciales y las tensiones geopolíticas están castigando a los países más vulnerables. Por ejemplo, los aranceles promedio a las exportaciones de los países menos adelantados se dispararon del 9% al 28% en 2025. Para el resto de países en desarrollo (excluyendo China), los aranceles pasaron del 2% al 19%.

Esto encarece sus productos, frena su economía y perpetúa su dependencia.

Un mundo fragmentado: el fin de la hiperglobalización

El informe concluye que el modelo de hiperglobalización ya no es viable. Las tensiones entre grandes potencias, el auge del proteccionismo y el debilitamiento del multilateralismo están haciendo que los acuerdos globales sean cada vez más difíciles de implementar.

Incluso reformas clave acordadas hace apenas un año en la Cumbre de Sevilla (2025), que buscaban dar a los países en desarrollo un acceso más rápido y justo al financiamiento, se están frenando por la falta de cooperación internacional.

Es un momento extremadamente peligroso para la cooperación internacional. Las consideraciones geopolíticas están moldeando las relaciones económicas y financieras”, advirtió Li Junhua, subsecretario general de la ONU.

Hay excepciones (pero no alcanzan)

No todo es negativo. El informe destaca dos buenas noticias:

  1. La inversión en energías renovables alcanzó un récord de 2,2 billones de dólares en 2024, duplicando a la inversión en combustibles fósiles.
  2. El comercio Sur-Sur (entre países en desarrollo) se multiplicó por cuatro en los últimos 20 años.

Sin embargo, estos avances no compensan el daño general: el agujero anual de financiamiento para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sigue siendo de cuatro billones de dólares.

La siembra de árboles ayuda a frenar los efectos del cambio climático.

La solución: aplicar ya el compromiso de Sevilla

El informe insiste en que aún hay una ventana de oportunidad, pero se está cerrando rápido. La única vía posible es implementar sin demora el Compromiso de Sevilla, firmado en 2025, que incluye:

  • Cerrar la brecha de cuatro billones mediante más inversión
  • Reformar la arquitectura financiera internacional para que los países pobres tengan más voz y acceso rápido a fondos
  • Invertir en resiliencia ante crisis climáticas y económicas
  • Fortalecer el multilateralismo, no abandonarlo

No podemos rendirnos. El multilateralismo es el camino hacia la paz, la justicia y la oportunidad“, concluyó Li Junhua.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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