Mientras el número de personas que sufren hambre ha disminuido ligeramente, las situaciones de hambruna se multiplican, alimentadas por los conflictos, los trastornos climáticos y las perturbaciones del comercio mundial. Este viernes, la ONU denuncia la paradoja de un mundo que tiene los medios para alimentar a su población, pero deja a millones de personas privadas de alimentos.
El mundo produce suficiente comida para todos, pero el hambre sigue matando y desplazando poblaciones. Ahora también sirve como arma de guerra. Este viernes, con motivo del Día Mundial de la Alimentación, las Naciones Unidas han trazado un diagnóstico preocupante: detrás de una mejora de las estadísticas mundiales, las formas más extremas de privación alimentaria avanzan.
Unos 645 millones de personas sufrieron hambre en 2025, según las cifras recordadas en un mensaje de vídeo por el Secretario General de la ONU, António Guterres. Pero ese descenso global oculta una evolución mucho más inquietante. Tras décadas de retroceso, la hambruna recupera terreno, mientras la proporción de personas confrontadas a condiciones de hambruna o situaciones comparables aumenta rápidamente.
“Hasta ahora, el mundo ha respondido a este desafío con una alarmante ausencia de rendición de cuentas y con impunidad”, denuncia Sofía Monsalve Suárez, relatora especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, en su primer informe temático presentado ante la Asamblea General.
Para la experta independiente*, el recurso creciente a la hambruna como arma de guerra constituye un desafío moral sin precedentes. Los ataques contra las infraestructuras alimentarias, los obstáculos al abastecimiento y el debilitamiento de los mecanismos internacionales de responsabilidad contribuyen a transformar la privación de alimentos en instrumento de confrontación.
El contraste es especialmente llamativo en Sudán. Más de tres años después del inicio de la guerra civil, cerca de 19,5 millones de personas, más del 40 % de la población, se enfrentaban en mayo a una inseguridad alimentaria aguda elevada. Entre ellas, 135.000 se encontraban en el nivel más grave, caracterizado por privaciones extremas y una mortalidad elevada. Los combates, los desplazamientos y la sequía agravan aún más la situación, especialmente en Darfur y Kordofán.
En Gaza, donde la hambruna se confirmó en 2025, la mejora permitida por el alto el fuego sigue siendo frágil. Según Unicef, solo una fracción de los niños pequeños recibe una alimentación suficientemente diversificada, mientras que las restricciones a las entregas comerciales amenazan los progresos alcanzados.
Tres rutas comerciales bajo tensión
A estas crisis locales se suma una amenaza mundial. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alerta de la perturbación simultánea de tres pasos esenciales para el comercio internacional: el estrecho de Ormuz, el de Bab el-Mandeb y el mar Negro.
Este triple obstáculo encarece los carburantes, los fertilizantes y el transporte marítimo, con repercusiones en los precios alimentarios. En septiembre, 16 países registraban una inflación alimentaria superior al 15 %, frente a 10 en enero. Los envíos humanitarios del PMA hacia Yemen, Sudán y el Cuerno de África también se ven afectados.
El fenómeno climático El Niño podría agravar aún más la situación. Según las proyecciones del PMA, podría hacer caer a 49 millones de personas adicionales en la inseguridad alimentaria aguda de aquí a finales de 2027, en 45 países.
“Los factores que originan el agravamiento del hambre en el mundo son esencialmente de origen humano”, subraya Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA, que menciona los conflictos, las perturbaciones comerciales y la multiplicación de fenómenos meteorológicos extremos.
La innovación no bastará
Ante estas amenazas, la ONU ha decidido dedicar su jornada mundial al tema “Innovar hoy para alimentar mañana”. Inteligencia artificial, previsiones climáticas, herramientas digitales: las posibilidades no faltan. El PMA afirma haber hecho beneficiarias a 132,5 millones de personas de sus innovaciones en 2025, en 75 países y territorios.
Pero la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subraya que el principal obstáculo no es la ausencia de soluciones, sino su despliegue a gran escala, a un coste asequible para los productores.
Otra contradicción: según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más de mil millones de comidas se desperdician cada día, mientras que el desperdicio alimentario representa entre el 8 % y el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Para Sofía Monsalve Suárez, sin embargo, las innovaciones no pueden eximir a los Estados de sus responsabilidades. Reclama una reforma de la arquitectura financiera internacional, una reducción del peso de la deuda y, sobre todo, el fin de los conflictos.
La cuestión alimentaria aparece así menos como un problema de capacidades técnicas que de elecciones políticas. Los medios para producir, transportar y distribuir alimentos existen. Falta que las guerras, los intereses económicos y la falta de financiación no priven a poblaciones enteras de la posibilidad de beneficiarse de ellos.
*Los relatores especiales, los expertos independientes y los grupos de trabajo son expertos independientes en derechos humanos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En conjunto, estos expertos se denominan «Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos». Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no forman parte del personal de las Naciones Unidas y no reciben un salario por su labor. Si bien la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas actúa como secretaría de los Procedimientos Especiales, los expertos actúan a título individual y son independientes de cualquier gobierno u organización, incluidos el ACNUDH y las Naciones Unidas. Las opiniones o puntos de vista expresados son exclusivamente del autor y no representan necesariamente los de las Naciones Unidas o el ACNUDH.
Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).
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