En Brasil, un grupo de especialistas está liderando una revolución en el diseño urbano. Un camino hacia la construcción de zonas urbanizadas con una huella de carbono mucho menor.

Y es que la mala planificación, o la falta de ella, ha provocado males como inundaciones, islas de calor y escasez de agua. 

Al mismo tiempo, las ciudades se han alejado de los alimentos y la naturaleza. La creciente distancia entre la vida urbana y las tierras de cultivo alimenta la deforestación, las emisiones y la pérdida de conciencia ecológica.

Pero Marcia Mikai y sus colegas creen tener la respuesta a la expansión urbana insostenible, el barrio agroecológico. Así, su empresa, Pentagrama Proyectos en Sostenibilidad y Regeneración, está reinventando el crecimiento de las ciudades para que estas impulsen la restauración de los ecosistemas, fomenten la resiliencia climática y desarrollen comunidades saludables.

Los urbanistas, diseñadores y arquitectos de Pentagrama están poniendo en práctica sus ideas en varias ciudades brasileñas, en particular en São Paulo. La capital brasileña de 22 millones de habitantes cuenta con un área metropolitana en expansión y está invadiendo tierras agrícolas y bosques, borrando así las fronteras entre las zonas urbanas y rurales.

Exposición de productos agroforestales en el sur de Bahía, Brasil: manzana, plátano y cacao.

Ecológico y rentable

“Llevo décadas estudiando los modelos financieros de los sistemas agroforestales”, explica Mikai. “Una de las cosas que descubrí en mi investigación es que los barrios agroecológicos pueden ser muy rentables”. 

“A mucha gente le preocupa la seguridad alimentaria; quieren un lugar donde vivir que cuente con zonas comunes de buena calidad y un sentido de comunidad. Cuando les muestro imágenes de cómo podrían ser estos barrios, quedan encantados”.

El modelo de Mikai está diseñado para detener la expansión descontrolada, devolviendo la vida a las tierras degradadas, a menudo abandonadas tras ser utilizadas para prácticas insostenibles, como el pastoreo intensivo de ganado.

En esta versión de barrio agroecológico, la tierra se regenera para combinar prácticas forestales sostenibles con edificios de uso mixto y espacios para la educación medioambiental.

Trabajar con la naturaleza

Estas zonas renovadas están en armonía con la naturaleza, integrándose así en el entorno natural. Se replantan plantas y árboles autóctonos y comestibles. Esto ayuda a refrescar las ciudades y a reducir el riesgo de inundaciones al ralentizar el agua que fluye sobre la superficie del suelo, al tiempo que se reabastecen los acuíferos. 

Además, las especies en peligro de extinción expulsadas de las ciudades encuentran refugio, los espacios verdes compartidos reconectan a los residentes con sus alimentos y su comunidad, y el entorno biodiverso absorbe activamente el carbono de la atmósfera, convirtiendo el crecimiento urbano en una acción climática.

“Los barrios ecológicos tienen muchas ventajas”, afirma Mikai. “Ahorran agua, protegen la biodiversidad y permiten a las personas consumir alimentos producidos localmente. Los vemos como lugares donde jóvenes, mayores, ricos y personas con bajos ingresos conviven y se integran. Quizás sea una romántica, pero creo que esto puede convertirse en nuestra realidad”.

© Belterra/Renato Stockler

Equipo de agroforestería trabajando en el cultivo de cacao en el sur de Bahía, Brasil.

La parte oculta del iceberg

Los barrios ecológicos brasileños, que también se están probando en Brasilia y Curitiba, demuestran lo que afirma la ONU: invertir en “naturaleza positiva” reporta beneficios medioambientales y económicos saludables.

A principios de este mes, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó su último informe sobre el estado de las finanzas para la naturaleza. En documento constata que la cantidad de dinero que se destina a inversiones que dañan el planeta, como los servicios públicos, la energía fósil y la construcción, es 30 veces superior a la que se gasta en soluciones positivas para la naturaleza, como los barrios ecológicos. 

Ivo Mulder, que dirige la unidad de financiación climática del PNUMA, afirma que hay que frenar la explotación de los recursos naturales porque “lo que no vemos es que, aunque esta financiación negativa para la naturaleza está impulsando nuestras economías, acabará hundiéndolas”.

No me encierres entre rejas

Además de abogar por reformas políticas en el informe, Mulder cree que también debemos cambiar nuestra forma de pensar sobre la naturaleza

“A menudo se habla de la naturaleza en términos de entornos vírgenes, como los parques nacionales vallados. Pero debemos pensar más en integrar la naturaleza en nuestra vida cotidiana, adaptando nuestras ciudades para que puedan hacer frente a condiciones meteorológicas extremas, de modo que, cuando llueva intensamente, nuestras calles y hogares no se inunden”.

Según Mulder, esta mentalidad no solo debe extenderse a los líderes del sector inmobiliario, el turismo y la industria manufacturera, sino también a la población en general. 

En esta época de incertidumbre geopolítica, la gente tiene una visión relativamente pesimista del mundo, pero necesita imaginar una alternativa positiva. Por ejemplo, ¿cómo sería Nueva York si incorporara más soluciones basadas en la naturaleza?. 

Podría tener más zonas verdes, no sería necesario utilizar tanto el aire acondicionado en verano y esto podría conducir a una mayor productividad y a una economía próspera”.

© Belterra/Renato Stockler

Mantenimiento del sistema de agroforestación en el sur de Bahía, Brasil.

Restauración de ecosistemas

Los proyectos de agrovecindariode Pentagrama Projetos em Sustentabilidade e Regeneração cuentan con el apoyo de BioCidades Empreendedoras del PNUMA, un programa de incubación diseñado para apoyar a 50 emprendedores en etapa inicial que trabajan en soluciones de resiliencia climática urbana en São Paulo y Curitiba

BioCidades Empreendedorascuenta con el apoyo del PNUMA, Bridge for Billions y el Instituto Legado (organizaciones que fomentan el emprendimiento social)

El proyecto se inspira en el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, una oportunidad para alejarse de las políticas que saquean el planeta y devolver la vida al mundo natural

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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