Al interactuar con nuestras redes sociales, no estamos solo usando inteligencia artificial; detrás de ellas hay una fuerza de trabajo “invisible”. Son personas que filtran contenidos nocivos a diario. 

Desde los repartidores obligados a seguir las exigencias de los algoritmos de las plataformas online hasta los moderadores de contenidos que se enfrentan a material traumático cada día mientras entrenan sistemas de inteligencia artificial, el impacto de las nuevas tecnologías en las condiciones laborales es cada vez más evidente.

Detrás de las respuestas de los chatbots, los algoritmos de las redes sociales y otros sistemas automatizados que mucha gente da por sentados, hay una fuerza de trabajo “invisible” que mantiene la IA en funcionamiento. 

“Cuando hablamos de los trabajadores de la cadena de suministro de datos, nos referimos a dos grupos principales: los moderadores de contenidos, que mantienen la seguridad de las plataformas revisando los contenidos nocivos, y los etiquetadores y anotadores de datos, que estructuran la realidad para que las máquinas puedan aprender”, explicó Ben Richards, de UNI Global Union, durante un reciente seminario web organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

© Unsplash/Finn también en inglés.

El trauma detrás de las pantallas

Para la moderación de contenidos y la anotación de datos, las grandes empresas tecnológicas suelen recurrir a trabajadores de países del Sur Global. En una entrevista reciente con The Guardian, una mujer de un pueblo de la India describió cómo veía cientos de vídeos al día, incluyendo escenas de violencia sexual, accidentes de tráfico y personas muriendo. Los vídeos no se pueden saltar. Otra joven dijo que se le exigía revisar contenidos relacionados con la violencia sexual contra niños y clasificar material pornográfico.

Solo en la India, decenas de miles de personas se dedican a este tipo de trabajo. Para muchos residentes rurales, especialmente mujeres, los anuncios de empleo que ofrecen trabajo desde casa y para los que solo se necesita una conexión a Internet parecen ser una oportunidad única de obtener ingresos e independencia.

 Sin embargo, cuando son contratados, a menudo no saben qué material se espera que revisen. A muchos se les exige firmar acuerdos de confidencialidad que les prohíben hablar de su trabajo incluso con sus familiares. Los defensores de los derechos humanos han expresado su preocupación por estas condiciones de trabajo.

Gestión del algoritmo

Otro de los efectos es el uso del algoritmo que se hace en programas informáticos para medir el rendimiento y asignación de tareas. Este procedimiento puede poner más presión a los trabajadores e incluso crear riesgos para la seguridad.

Evelyn Astor, directora de Política Económica y Social de la Confederación Sindical Internacional (CSI), advirtió que, sin una regulación adecuada, la inteligencia artificial podría agravar los riesgos. Según el seguimiento que han hecholos sindicatos, ya se han producido accidentes mortales relacionados con mensajeros que “perseguían objetivos de entrega imposibles establecidos por algoritmos”.

Los datos citados por la revista china People, que hace referencia a cifras de la Oficina Municipal de Seguridad Pública de Shanghái, indicaban que, en la primera mitad de 2017, por término medio, un repartidor de la ciudad resultaba gravemente herido o fallecía en un accidente de tráfico cada 2,5 días mientras trabajaba. Los periodistas de entonces ya relacionaban esta estadística con los sistemas algorítmicos de las plataformas de reparto, que acortaban los plazos de entrega permitidos e intensificaban la presión sobre los trabajadores.

Un estudio de 2025 publicado por la Universidad de Cambridge reveló que alrededor de dos tercios de los conductores y repartidores del Reino Unido sufrenansiedad debido a los “comentarios injustos” y a los cambios repentinos en las horas de trabajo determinados por los algoritmos. Más de la mitad de los encuestados afirmaron que ponen en riesgo su salud y su seguridad en el trabajo.

Aunque las plataformas no instruyen explícitamente a los trabajadores para que incumplan las normas de seguridad, el sistema de incentivos (sanciones, bonificaciones basadas en la velocidad y asignación de órdenes prioritarias) crea condiciones en las que los trabajadores se sienten obligados a tomar decisiones peligrosas para preservar sus ingresos.

En otros países y sectores están surgiendo preocupaciones similares: los sistemas automatizados pueden asignar turnos, fijar niveles salariales o despedir a alguien, a menudo con una supervisión humana mínima y vías de apelación limitadas. 

Los representantes sindicales que participaron en el seminario web advirtieron que el despliegue de la IA sin las garantías adecuadas corre el riesgo de reforzar los problemas existentes. Afirmaron que la gestión algorítmica ya está contribuyendo a la intensificación del trabajo, al aumento de la vigilancia digital, a la toma de decisiones sesgadas y a la reducción de la supervisión humana en las decisiones laborales.

La necesidad de regulación

Bilel Jamoussi, adjunto al director de la Oficina de Normalización de las Telecomunicaciones de la UIT, destacó que la IA se utiliza en sistemas “con consecuencias reales para la prosperidad de las personas”, incluidas las decisiones de contratación y el acceso a los servicios. 

Asímismo, hizo hincapié en la importancia de las normas y el desarrollo de competencias, señalando que las normas técnicas contribuyen a que la IA sea “fiable”, pero que el factor decisivo sigue siendo cómo las sociedades y los gobiernos deciden aplicar estas tecnologías.

En este contexto, la Organización Internacional del Trabajo y la Unión Internacional de Telecomunicaciones están intensificando sus esfuerzos para fomentar un diálogo mundial sobre el futuro del trabajo en la era de la inteligencia artificial.

“La cuestión clave no es si la IA transformará el trabajo, ya lo está haciendo”, afirmó Sher Verick, coordinador de la OIT para la digitalización y la IA. “La cuestión central es cómo garantizar que esta transformación promueva el trabajo decente y la justicia social”.

La OIT y la UIT están impulsando iniciativas destinadas a configurar enfoques internacionales para regular el impacto de la IA en los mercados laborales, entre ellas la plataforma IA para el Bien y la Coalición Mundial para la Justicia Social. 

Para el sistema de las Naciones Unidas, el reto central es garantizar que la inteligencia artificial amplíe el potencial humano en lugar de socavar la seguridad y el bienestar de los trabajadores. Para ello es necesario pasar de centrarse únicamente en la innovación tecnológica a una gobernanza basada en los derechos humanos, la igualdad y el desarrollo sostenible.

Source of original article: United Nations (news.un.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

To submit your press release: (https://www.globaldiasporanews.com/pr).

To advertise on Global Diaspora News: (www.globaldiasporanews.com/ads).

Sign up to Global Diaspora News newsletter (https://www.globaldiasporanews.com/newsletter/) to start receiving updates and opportunities directly in your email inbox for free.