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Source of original article: Gabriela Garcia Calderon Orbe / Global Voices (es.globalvoices.org).

A fines de septiembre, una decisión de la presidenta de Trinidad y Tobago, Su Excelencia Paula-Mae Weekes, de prohibir que las parejas no casadas de sus invitados asistan a eventos oficiales en la Casa Presidencial causó amplia respuesta negativa del público.

En medio de las preparaciones para la ceremonia de los Premios Nacionales el 25 de septiembre de 2019, varios funcionarios estatales recurrieron a la prensa para expresar su consternación por la decisión presidencial.

Según se informa, la oficina de la presidenta no permite que funcionarios estatales vayan acompañados de parejas con quienes no estén casados legalmente a ninguna actividad que se lleve a cabo en la Casa Presidencial —una postura que los críticos consideran “retrógrada”.

El Consejo de Iglesias Evangélicas de Trinidad y Tobago fue rápido en intervenir en el asunto, y dijo que los ciudadanos han olvidado la santidad del matrimonio y que la palabra de Dios es “suprema”. En una declaración, la organización agregó que el “matrimonio no es solamente un contrato legal como presenta al mundo laico, es también un convenio divino establecido por God”.

Aunque la presidenta Weekes no ha dado razones para su decisión, las personas han asumido que se basa en motivos religiosos. Muchos usuarios de medios sociales en diversas plataformas expresaron su consternación, y algunos interpretan el asunto como una presión de la presidenta de su propia agenda religiosa a ciudadanos con el derecho constitucional a la libertad religiosa:

La presidenta Paula-Mae Weekes de verdad me decepcionó cuando trajo la religión a la discusión. No está bien que imponga sus valores religiosos a los demás.

En Twitter, un usuario recordó a la presidenta de su rol como servidora el pueblo:

Reconozco respetuosamente su posición, Su Excelencia. Pero estamos hablando de una invitación a la casa “del pueblo”. No es una entrada al cielo.

A juzgar por el tono de las discusiones en línea, muchas personas sintieron que la religión no tenía lugar en la arena política, sobre todo en un país diverso como Trinidad y Tobago:

Dogmas cristocéntricos y eclesiástios no deben invadir instituciones públicas en una sociedad laica.

Mayor prueba de que nuestros líderes son retrógradas y locos religiosos.

Muchos funcionarios públicos y miembros del Gobierno que asistieron a la ceremonia expresaron su descontento por la postura presidencial. Como las uniones de hecho tienen reconocimiento legal en Trinidad y Tobago —así como el hecho de que la corte suprema del país decidió contra la discriminación a las parejas del mismo sexo en una resolución histórica en abril de 2018— los detractores sugieren que la posición de la presidenta es anticuada y carece de inclusividad y de sensitibilidad cultural.

Al calificar la decisión como “victoriana”, el exjefe de servicio público Reginald Dumas preguntó por qué la presidenta considera que esta es una política relevante:

Not merely in 2019 but in a society like this where there are lots of common law relationships and it is virtually the norm. What, therefore, is the aim the President had in mind? To achieve what exactly? I don’t know.

No solamente en 2019 sino en una sociedad como esta en la que hay muchas relaciones de hecho y es virtualmente la norma. ¿Cuál, por tanto, era el objetivo que la presidenta tenía en mente? ¿Lograr qué exactamente? No lo sé.

Janine Charles-Farray, que asistió a la misma escuela de secundaria de la presidenta —cuyos exalumnos se regocijaron con su toma de mando— sugirió en una publicación de Facebook que tal vez la presidenta era el objetivo contra quien despotricar:

I’m all for plus-one invitations whether wed or unwed, but […] near-inconsolable upset over Common Law relationships not recognized at State Functions???…wow.

If it’s one thing you learn when you go to Bishops is which battles to fight. Doh beat up Madam President. […] I can’t see how one can argue that the office and the figurehead is a waste of money, and in the same breath say stormers must be wined and dined too. Make up your mind, T&T!

Beyond the witty school bashing, memes and the single-female-President shaming, which we know is a favourite(!!!) …is this a frugality issue? A security issue? Is it an event management issue? Pure colonial hogwash? We not really discussing anything here, just jamming the President for maintaining the rules that existed in the office before she even got there.

Estoy a favor de las invitaciones de los acompañantes, casados o no casados, pero […] ¿¿¿casi inconsolable y molesta porque las relaciones de uniones de hecho no están reconocidas en las Funciones del Estado???…Caramba.

Si algo aprendes cuando estudias con los obispos es qué batallas luchar. Muy mal, señora presidenta. […] No veo cómo se puede discutir que el cargo y la figura insigne es un desperdicio de dinero, y en la misma vía dicen que los tormentosos deben ser cubiertos de vino y comida. ¡Decídete, Trinidad y Tobago!

Más allá de los ingeniosos golpes de escuela, de memes y de avergonzar a la presidenta soltera, que sabemos que es una de las favoritas (!!!!)… ¿se trata de una cuestión de frugalidad? ¿De seguridad? ¿Es un problema de gestión de eventos? ¿Pura porquería colonial? En realidad no estamos discutiendo nada aquí, sólo pedimos a la presidenta que mantenga las normas que existían en la oficina antes de que ella llegara.

Una secuencia de desacuerdo apareció en el hilo. Algunos comentaristas afirmaron que la publicación simplemente defendió a la presidenta como ejemplo de exalumnos que cierran filas.

Weekes ejerce el cargo desde marzo de 2018 como la primera presidenta del país. Su rol como pionera se contradice con su postura en este tema que la ha puesto en la primera fila de una discusión nacional sobre tradición y progreso.

Sin embargo, mientras los ciudadanos claman una explicación en Twitter y Facebook, la presidenta Weekes aún no ha hecho declaraciones oficiales sobre su decisión.

Actualización: 11 de octubre de 2019 — La Oficina Presidencial emitió una declaración titulada “Invitaciones a la ceremonia de los Premios Nacionales”, que entre otras cosas, decía que la Jefa de Estado no emite invitaciones dirigidas a “Invitado”, y que el método para recopilar la lista ha sido la misma desde hace dos años (una “tradición formal” que la Oficina Presidencial subscribe). Hay dos categorías de invitados para los premios nacionales –invitados  del presidente, del primer ministro y premiados, para quien no se considera el estado civil, y los invitados que lo son por virtud de los cargos que ejercen, que no están facultados para llevar un “acompañante”; los cónyuges son invitados como cortesía. Y aclaró que la “legislación que trata sobre las relaciones de convivencia no ofrece una guía a invitaciones sociales”. Algunos usuarios de medios sociales siguen encontrando que la política hace oídos sordos.

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