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Source of original article: Romina Navarro (she/her) / Global Voices (es.globalvoices.org).

La pandemia de COVID-19 ha desacelerado la actividad económica en todo el mundo. En Jamaica, la industria turística, pilar de su economía, ha sido duramente golpeada con pérdidas que se estiman en miles de millones de dólares. La agricultura también se vio diezmada debido a las interrupciones del sistema de suministro alimentario, y otros negocios han hecho recortes salariales y despidos.

El Programa de Avance mediante la Salud y la Educación (PATH) de Jamaica —programa de transferencia monetaria condicionada— sirve de colchón para las familias de escasos recursos, que son especialmente vulnerables a los efectos económicos de la pandemia. Sin embargo, a pesar de los varios programas de asistencia de COVID-19 que desarrolló el Gobierno para amortiguar el golpe, muchos padres sufren los efectos de la reducida capacidad económica.

Además de tener la responsabilidad de cubrir los gastos del hogar, la mayoría tiene la tarea adicional de supervisar las actividades escolares de sus hijos mientras trabajan desde casa. Para saber cómo ha manejado cada familia esta nueva normalidad, entrevisté a una capacitadora y consejera matrimonial y familiar de Jamaica, Marcia Hamilton, a quien consulté sobre los efectos de la pandemia en las relaciones entre padres e hijos:

While the pandemic provides opportunities for bonding, many parents — especially mothers — are currently overwhelmed by the added responsibility of homeschooling while working from home.

Si bien la pandemia crea una oportunidad para fortalecer los vínculos, muchos padres —y especialmente madres— se encuentran ahora desbordados por la responsabilidad adicional educativa mientras trabajan desde casa.

Hamilton señaló que la situación socioeconómica de la familia juega un papel crítico: Algunas familias de las áreas rurales de Jamaica no tienen electricidad, otras no tienen acceso a internet. La exigencia de que los padres garanticen estos recursos para que sus hijos puedan seguir recibiendo educación frustra a muchas familias y podría afectar, en cierto grado, el vínculo entre padres e hijos.

El tipo de estructura familiar también es un elemento clave, donde las familias nucleares tienen más ventajas que los hogares monoparentales. También se han destacado mucho las ventajas de las familias extendidas durante la pandemia.

Hogares monoparentales

Un reciente estudio, donde entrevistaron a 223 personas, reveló que 41 % de las familias de Jamaica son monoparentales. Una gran cantidad de hijos de padres separados viven en familias monoparentales, generalmente con la madre. Esto suele ser el resultado de embarazos no planificados que ocurren cuando los padres aún no son autosuficientes. Por lo tanto, esas estructuras familiares tienden a ser de escasos recursos.

El doctor Ralph Thompson, respetado educador jamaiquino, señaló que, generalmente, la socialización eficaz se ve afectada en los hogares monoparentales. Además, suele retrasar el crecimiento y desarrollo de los niños debido a las necesidades nutricionales.

Un docente, que pidió no revelar su nombre para proteger la identidad de su escuela y sus estudiantes, afirmó que la presión que sufren esas familias es enorme:

A working-class single parent just requested [that] we speak, because she cannot cope with the demands of working while trying to properly homeschool one of her children, and that at this rate she is tempted to leave the child on the street.

Una familia monoparental de clase media nos pidió hablar, porque la madre no puede lidiar con las exigencias de su trabajo y de educar adecuadamente en casa a los hijos, y que, a este ritmo, se siente tentada a dejarlos en la calle.

La maestra explicó que esta madre en particular tiene un empleo de sueldo mínimo y más de tres bocas que alimentar, lo que demuestra que las estructuras familiares y las condiciones socioeconómicas preexistentes determinan si la pandemia de COVID-19 fortalece o deteriora la vida familiar.

En un artículo de 2016, la profesora Maureen Samms-Vaughan, del campus de la Universidad de Indias Occidentales en Mona, Jamaica, señaló: “Los padres que viven en condiciones de más pobreza sufren mayores niveles de estrés parental y general”. Allí mencionaba el trabajo de unos sociólogos jamaiquinos que revelaba que “los padres jamaiquinos que están muy estresados no pasan mucho tiempo interactuando con sus hijos, y la mayor parte de su interacción no es la adecuada, aplican disciplinas muy duras”.

Eso no significa que la pandemia haya perjudicado la relación padre-hijo en todas las familias monoparentales y de bajos recursos, pero sí que afecta la realidad de las dinámicas en las familias que atraviesan dificultades económicas.

Familias nucleares

Existen en Jamaica familias trabajadoras y de clase media con padres que participan activamente en el desarrollo de sus hijos. La mayoría de estos hogares son cristianos, religión que enfatiza el matrimonio como piedra angular de su sistema de valores. Sin embargo, dejando la influencia religiosa de lado, las familias nucleares tienen más probabilidades de lidiar mejor con las mayores exigencias parentales porque el trabajo es compartido.

Todos los padres que entrevisté prefirieron mantenerse en el anonimato para resguardar a sus familias y las escuelas adonde asisten sus hijos, y admitieron que las restricciones necesitan algunos ajustes. Una madre dijo que la pandemia la dejó con una sensación de agotamiento, a pesar de que su marido comparte las responsabilidades adicionales:

My experience has been one of exhaustion and frustration. I have to monitor three children to ensure that they are completing their schoolwork; the younger ones require closer supervision. I also study online, and I go into work a few days a week. When I do go into work, however, my husband stays home with the children. We have always been a tight-knit family, so nothing has really changed. We usually speak with [the children] about what is happening, and they ask questions.

Mi experiencia ha sido agotadora y frustrante. Tengo que supervisar a tres chicos para asegurarme de que hagan las tareas; el más pequeño necesita más supervisión. También estudio a distancia y voy a trabajar algunos días de la semana. Cuando voy al trabajo, mi esposo se queda en casa con los chicos. Siempre fuimos una familia unida, así que nada cambió mucho. Hablamos seguido con los niños sobre lo que está pasando, y ellos hacen preguntas.

Otra madre que también está en una familia nuclear agregó:

I am a teacher and have to maintain a normal teaching schedule while parenting my two children who are at home. In the first few weeks we were happy to be together at home; we would go on morning walks and watch movies together. Now, we are also able to attend online church meetings together. Before the pandemic, Sundays and Saturdays were usually very busy […] but now, we are more relaxed; in this forum we [are] bonding as a family.

Soy maestra y debo mantener un cronograma docente normal mientras superviso a mis dos hijos en casa. Las primeras semanas estábamos contentos de estar todos en casa: salíamos a caminar por las mañanas y veíamos películas juntos. Ahora también podemos asistir a las reuniones de la iglesia en línea. Antes de la pandemia, los sábados y domingos eran muy activos […], pero ahora estamos más relajados; en este encuentro, estamos fortaleciendo nuestros lazos familiares.

No obstante, enfatizó la importancia de la seguridad laboral y el apoyo mutuo:

There are many positives of being home. This COVID-19 pandemic has helped me to give my family my best self. I must thank God that we are managing, [that] we also have job security. For the most part, we are getting our full salaries, so at least we don’t have that financial burden to think about.

My husband has been an exceptional support system, I could not do this quarantine without him. When he goes to the supermarket, I will clean and sanitise the items when he gets home. When I start my classes in the mornings, he feeds the kids. When he has early meetings, I take over. There are some hours of the day when I get my alone time. Sometimes my husband gets his alone time.

Hay muchos aspectos positivos de estar en casa. La pandemia de COVID-19 me ayudó a dar lo mejor de mí a mi familia. Debo agradecer a Dios que lo estamos llevando bien, y que también tenemos seguridad laboral. En general, cobramos nuestros salarios completos, así que al menos no tenemos que preocuparnos por la parte económica.

Mi marido ha sido un sistema de apoyo excepcional, no podría sobrellevar esta cuarentena sin él. Cuando va al supermercado, yo me ocupo de limpiar y desinfectar todo lo que trae a casa. Cuando empiezo mis clases por la mañana, él prepara la comida de los chicos. Cuando él tiene reuniones temprano, me ocupo yo. Tengo horas del día en las que puedo estar a solas. Y a veces mi marido también tiene sus momentos a solas.

Familias extendidas

La consejera Marcia Hamilton afirma que las familias extendidas son de gran ayuda durante las situaciones difíciles, sobre todo cuando una madre soltera tiene un chico con necesidades especiales. Contar con una red familiar amplia y confiable, ya sea que vivan en la misma casa o en el vecindario, permite a los padres dejar a los chicos al cuidado de esos familiares mientras trabajan o hacen actividades esenciales.

Una madre destacó la ventaja de ser parte de una familia extendida durante la pandemia:

Sometimes [my son] gets to do other activities with his aunty and grandparents, so I get time for myself; they also help to socialise him. I would say the pandemic has fostered bonding because [with reduced work hours] we spend more time together, which has helped me to know more about him. We also get to do more fun activities together.

A veces, mi hijo hace otras actividades con su tía o sus abuelos, así que tengo tiempo para mí; y también eso ayuda a que socialice. Diría que la pandemia ha fortalecido nuestros vínculos, porque [con horas de trabajo reducidas] pasamos más tiempo juntos, y eso me ayudó a conocerlo mejor. También nos divertimos más juntos.

En las redes sociales, algunos padres contaron experiencias y expresaron inquietudes sobre la vida familiar durante la pandemia. En respuesta a una publicación de Facebook del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia de Jamaica en el que alertaban sobre el posible incremento del abuso infantil durante la pandemia, Janise Keene comentó:

In conversations with some of these young minds and their parents I have come to realize and have concluded that they are mentally and psychologically distraught and stressed. There is also going to be long term psychosocial ill effects on our children. Did you know many adults are also not managing? Some of you are behaving as though this pandemic is an easy walkover. How are we going to help our children?

Conversando con algunas de estas mentes jóvenes y con sus padres, llegué a darme cuenta y a concluir que están mental y psicológicamente angustiados y estresados. Además, habrá también efectos negativos psicosociales a largo plazo en nuestros chicos. ¿Saben que también hay muchos adultos que no pueden manejar la situación? Algunos hablan como si esta pandemia fuese un simple paseo. ¿Cómo vamos a ayudar a nuestros chicos?

Varios usuarios se solidarizaron con una maestra que hablaba sobre su caótico calendario, y una usuaria de Facebook dijo:

I’m doing the very same thing but with a 7 yr. old in grade 1 and a 5 month old baby. All this while teaching my grade 3 classes online.  At nights I literally feel like crying. I wish schools could reopen tomorrow.

Estoy haciendo exactamente lo mismo, pero con una criatura de siete años en primer grado y un bebé de cinco meses. Todo mientras doy mis clases de tercer grado en línea. De noche, literalmente, tengo ganas de llorar. Quisiera que las escuelas abrieran mañana mismo.

Si bien en Jamaica las órdenes de trabajar desde casa expiran a fin de mayo, no se sabe si las escuelas reabrirán para dar clases presenciales. Los ciudadanos que no son del grupo de alto riesgo (mayores de 65 años, inmunocomprometidos, etc.) también vuelven al trabajo el 1 de junio.

Aunque muchos jamaiquinos estarán complacidos con la decisión, surge otra pregunta: Con las escuelas aún cerradas, ¿quién supervisará la escolaridad de los chicos en casa una vez que los padres vuelvan al trabajo? Una ciudadana preocupada escribió una carta al editor en la que señala que debe contemplarse el problema del cuidado de los niños.

Dado que el Gobierno aún no ha definido qué lineamientos pondrá en práctica al respecto, lo que suceda a partir del 1 de junio puede ser otra nueva experiencia a la que las familias de toda la isla deberán adaptarse en tiempos de coronavirus.

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