Photo Credit: Global Diaspora News (www.GlobalDiasporaNews.com).

Source of original article: Gabriela Garcia Calderon Orbe / Global Voices (es.globalvoices.org).

Celebrada por primera vez en Karachi en 2018, la Marcha Aurat (Marcha de las Mujeres) en Pakistán en el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) ha ganado en popularidad en los últimos tres años. La marcha está organizada en varias ciudades de Pakistán por Hum Aurtein (Somos Mujeres), colectivo de mujeres que resalta la difícil situación de las mujeres pakistaníes que están sujetas a tortura, injusticia y están privadas de derechos sociopolíticos y económicos.

La Marcha Aurat Azadi, o Marcha de la Libertad de las Mujeres en Islamabad atrajo a la mayor multitud este año, con más de 3000 partidarios que marcharon para para levantar su voz colectiva contra todas las formas de opresión patriarcal, capitalista e imperialista en el país. Representaban a una muestra de la sociedad –desde trabajadores políticos y estudiantes hasta activistas de derechos humanos y ciudadanos preocupados.

Sin embargo, la protesta pacífica tomó un giro peligroso cuando un grupo de agentes de derecha que se oponían a la marcha lanzaron un ataque físico contra los participantes de la marcha.

Los agitadores de la derecha lanzaron piedras, ladrillos y zapatos a los manifestantes, los golpearon con palos y les arrojaron polvo picante a los ojos. El repentino ataque causó pánico, pero los voluntarios y organizadores de la marcha alejaron rápidamente a los participantes de la marcha de la zona donde la Policía intentaba contener a los instigadores de la violencia.

Miren este video. Esto es lo que ocurrió, nos lanzaron piedras y las personas trataban de contenerlos para que no vinieran este lado para que no se lastime a más personas. La Policía es testigo de esto y me impacta que no se mencionara en la denuncia.

Algunos manifestantes y periodistas fueron gravemente heridos. Una manifestante fue golpeada repetidamente con un palo, mientras que otros publicaron imágenes de moretones en medios sociales.

A una participante de la marcha la goleparon con piedras en la cabeza y cuello, se cayó, ¡pero la denuncia no menciona esto!

Estaba con mis hijos en marcha y volvía a mi auto cuando un hombre me roció con polvo picante en la cara. ¿Cómo lo trajo? ¿Nadie lo revisó, comisionado adjunto de Islamabad?

Este no fue el único obstáculo que enfrentaron los manifestantes. La procesión también fue detenida por la Policía de Islamabad, aunque tenían todos los permisos. Se levantaron barreras mientras la multitud corría para cubrirse de los ataques.

Después de algo de debate, se retiraron las barreras y los manifestantes procedieron hacia D Chowk (Democracy Chowk), gran plaza del pueblo ubicada cerca del edificio del Parlamento, coreando lamas. La marcha terminó con poderosas representaciones teatrales, incluida una obra corta, y el canto del Himno Aurat.

La obra era un comentario sobre las dificultades que enfrentan las mujeres dentro y fuera del hogar, el acoso que sufren en ambas esferas y cómo se trata a la comunidad trans en la sociedad pakistaní. El Himno Aurat relató cómo muchos aspectos diferentes de la sociedad y el estado son cómplices de la violencia sexual que enfrentan las mujeres.

Resistencia y acción policial

Para contrarrestar la Marcha Aurat, los participantes de los grupos de derecha Jamiat Ulema-e-Islam (F), Sunni Ittihad, y Jamia Hafsa organizaron su propia marcha llamada la Marcha Haya (Marcha de la Decencia). Los participantes de la Marcha Haya corearon lemas de condena a la marcha y lanzaron palabras llena de odio contra los organizadores, pero atrajeron una multitud mucho menos. La multitud se volvió agresiva cuando las mujeres comenzaron a marchar hacia D Chowk, y los agitadores derribaron una carpa.

La marcha también se vio empañada por los acosadores que se infiltraron en la multitud, y durante y después de la marcha hubo numerosas quejas sobre fotos no solicitadas y empujones y exposición indecente de los hombres de la multitud. Si bien algunos incidentes los manejó en el lugar el personal de seguridad y la Policía, muchos pasaron desapercibidos.

Se lanzó una denucnia y la Policía había fichado a más de 400 personas, incluidos 11 eruditos religiosos, por violar el artículo 144 (reunión ilegal). La denuncia decía que los acusados supuestamente intervinieron en las operaciones de la Policía y se comportaron mal con los agentes.

Conferencia de prensa tras la marcha

El 10 de marzo, los organizadores de la marcha dieron una conferencia de prensa para habar sobre el ataque. ¿Por qué se permitió a los opositores predicar en un lugar al otro lado de la carretera de los manifestantes cuando se sabe que son propensos a la violencia?, preguntaron los miembros del panel, que consistía en la organizadora de la marcha y presidenta del Frente Democrático de Mujeres, Ismat Shahjahan, Farzana Bari, también del frente, y los organizadores de la marcha Tooba Syed y Anam Rathore.

“¿Estaban declarando la guerra contra las mujeres y los niños en la marcha?”, preguntó Tooba Syed durante la conferencia de prensa. “Estaban usando nuestra religión en nuestra contra. Hago esta pregunta al Gobierno y a la administración de la ciudad. Esto fue a la luz del día, declararon la guerra contra las mujeres, acusaron y cantaron consignas contra nosotros. ¿Quién es responsable de todo esto?”.

Al pedir una investigación judicial independiente de los ataques, el grupo reiteró las demandas de la marcha, planteó la cuestión de la falta de seguridad que dio la administración y prometió que la lucha continuaría.

Más tarde, un organizador de la marcha dijo a Global Voices que también prguntaron al comisionado adjunto de Policía de Islamabad por qué en la denuncia no se decía nada sobre el lanzamiento de piedras y otros aspectos del ataque. El comisionado adjunto les pidió que le enviaran una carta en la que expresaran sus preocupaciones para que se pudiera hacer una investigación oficial en su nombre.

Como expresó Mosharraf Zaidi en un edutorial del 11 de marzo en The News:

The large turnout and relatively safe conduct of the Aurat March is a single-moment. But the real story will be lost in the moment. The real story is the crisis of masculinity that the assertion of basic, fundamental rights has exposed across the spectrum of class, gender and consumption. The real story is the cultural wars that have emerged in an already Digital Pakistan – for which neither the state nor society are prepared.

La gran concurrencia y la relativamente segura realización de la Marcha Aurat es un momento único. Pero la verdadera historia se perderá en el momento. La verdadera historia es la crisis de la masculinidad que la afirmación de los derechos básicos y fundamentales ha expuesto en todo el espectro de clase, género y consumo. La verdadera historia son las guerras culturales que han surgido en un Pakistán ya digital, para las que ni el Estado ni la sociedad están preparados.

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