Fue organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (UNFPA-LACRO). Participaron del evento más de una centena de profesionales y técnicos de los institutos de estadísticas, ministerios de salud y organismos internacionales, además de miembros de organizaciones indígenas y afrodescendientes y otros especialistas involucrados en el tema de los sistemas de información en salud de la región.

La sesión de apertura contó con las intervenciones de Lilia Jara Orellana, Asesora en Género, Etnicidad y Salud-Datos y Evidencias de la OPS; Paulo Saad, Director del CELADE-División de Población de la CEPAL; y Florbela Fernández, Directora Regional Adjunta del UNFPA-LACRO. Luego de la apertura se contó con dos conferencias inaugurales. 

Lilia Jara Orellana, destacó que la CEPAL, la OPS y el UNFPA tienen una larga y fructífera trayectoria de colaboración en el fortalecimiento de las capacidades para el registro de la identificación de pueblos indígenas y afrodescendientes en América Latina. Sin embargo, todavía hay limitaciones y vacíos en la disponibilidad de datos actualizados de calidad y en la cobertura que permitan el análisis de las múltiples y simultaneas causas de la exclusión y desigualdades. No obstante, a pesar de esto, los datos evidencian que los mencionados pueblos se encuentran en una situación de mayor desventaja y desigualdad. En este sentido, la pandemia ha acentuado esta situación y, si se quiere realizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y no dejar a nadie atrás, hay que tener datos e informaciones fidedignas y oportunas para el monitoreo de los avances hacia una mejor salud y bienestar.

A continuación, Paulo Saad, destacó que la demanda creciente de datos desagregados para pueblos indígenas y afrodescendientes viene de la mano de los procesos de reconocimiento y posicionamiento político por parte de estos grupos en escenarios locales, nacionales e internacionales. Resaltó que la información es una de las metas para promover la realización de los derechos humanos y que es indispensable para la incidencia política y el proceso de rendición de cuentas. Asimismo, la pandemia puso en mayor evidencia la importancia de las informaciones sobre salud para la definición de acciones para su contención y mitigación. Así, entre los desafíos a ser enfrentados está la desagregación de las informaciones por condición étnico-racial pues su ausencia puede ser vista como una expresión más de discriminación y racismo estructural y configura un escenario de mayor riesgo de estas poblaciones.

Florbela Fernández, a su vez, destacó que los pueblos indígenas y afrodescendientes siguen enfrentado brechas de desigualdad que limitan su desarrollo, participación e inclusión y que ellos, lamentablemente, aun experimentan múltiples formas de discriminación por motivos de su raza y etnia. Además, la situación de las mujeres, adolescentes y jóvenes indígenas y afrodescendientes es más preocupante, en particular por el impacto de la pandemia por covid-19. En este sentido, es urgente resguardar sus derechos y lograr su reconocimiento y visibilidad estadística en los sistemas oficiales. Concluye diciendo que la implementación de los acuerdos de combate al racismo y a la discriminación estructurales requieren de datos desagregados, regulares, sistemáticas y de calidad desde el contexto local y hasta el nacional y con una mirada humanitaria y de desarrollo pues hay que llegar primero a los más rezagados.

En la primera conferencia inaugural, Myrna Cunnigham (Presidenta del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe-FILAC), se refirió a la pandemia como una especie de respuesta al maltrato que está sufriendo el planeta a causa de un modelo de desarrollo que facilita la propagación del coronavirus. Reclamó que las instituciones no están diseñadas para los pueblos indígenas y que los datos estadísticos no reflejan su real situación de manera confiables. Destacó que el FILAC ha mostrado, en el caso de las vacunas, que está habiendo una violación de los derechos humanos de los pueblos indígenas. En su visión, para los indígenas que viven en zonas alejadas, evitar el virus es una cuestión de vida o muerte, incluso en términos culturales. Critica la ausencia de informaciones estadísticas culturalmente pertinentes y comenta que, en el marco del COVID-19, los pueblos indígenas han desarrollado cientos de experiencias sobre el uso de prácticas ancestrales de salud y que ellas no figuran en los informes oficiales. Por ello, reivindicó la profundización del diálogo intercultural y destacó que la pandemia enseñó que los seres humanos se necesitan y que los pueblos indígenas tienen mucho lo que aportar en términos de salud.

Luego, en la segunda, Paola Yañez (Coordinadora General de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora-RMAAD), destacó el rol de la sociedad civil afrodescendiente en la incidencia para generar datos desagregados y mejorar la calidad de la información. Resaltó, sin embargo, que a pesar de los avances sigue el desafío con relación a los registros administrativos y que la desigualdad entre los grupos sociales continúa siendo un rasgo distintivo en la región, cuya matriz de la desigualdad social tiene entre sus componentes estructurales la condición étnico racial y el género. La interseccionalidad entre raza-etnia, género clase pone en evidencia que muchos avances al ser desagregados muestran menores logros para las mujeres afrodescendientes. Asimismo, considera que la categoría mujer no siempre incluye a las mujeres afrodescendientes y que estas necesitan políticas específicas, sin paternalismos y con reparaciones. En su visión las organizaciones afrodescendientes han hecho más allá de su alcance, así como los organismos internacionales, y que los estados deben poner más de su parte. Cierra su conferencia con la pregunta sobre qué hacer para que los gobiernos entiendan que mejorar el índice humano de los grupos vulnerables es mejorar este índice para el país y, para esto, se requiere datos desagregados.

A continuación, el Seminario se desarrolló con varias sesiones que contaban con presentaciones de especialistas de los institutos de estadísticas y de los ministerios de salud y, en el cual, ocurrieron intensos debates y discusiones. Además, el evento contó con mesas de trabajo que sesionaron en pequeños grupos y entregaron valiosísimas recomendaciones para que los países sigan avanzando en la recolección de datos desagregados por condición étnico-racial con pertinencia cultural, participación social y enfoque de derechos humanos. En este sentido, los organizadores del Seminario concluyeron que más que nunca es necesario que los Estados redoblen sus esfuerzos de manera urgente en el tema de la desagregación de los datos por condición étnico-racial, especialmente en el sector salud, para que nadie se quede atrás.

Las presentaciones de esta reunión se encuentran disponibles en la ficha del evento en enlaces relacionados.

Source of original article: United Nations (www.cepal.org). Photo credit: UN. The content of this article does not necessarily reflect the views or opinion of Global Diaspora News (www.globaldiasporanews.net).

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